Tres cambios en el debate electoral producto del Acuerdo de paz

Análisis Por

El inicio del Congreso que da vida al partido político de las FARC, es solo uno de los síntomas de los cambios democráticos que se avecinan en el país debido al Acuerdo de paz. Después de vivir décadas de bipartidismo, la Constitución de 1991, abrió las puertas a un sistema nuevo, una nueva apertura democrática en el país.

¿Qué cambios comienzan a verse en plena implementación de los Acuerdos en temas electorales?.

1. Explosión de candidatos

Ya son al menos 30 los aspirantes presidenciales, entre los partidos, y extremos ideológicos del país, se ven las diferentes banderas y sectores sociales que buscan tener un candidato fuerte para 2018.

Este fenómeno si bien se da también a falta de un candidato-presidente y debido a la fractura de la Unidad Nacional, bien se puede observar como diferentes corrientes de los diferentes extremos del espectro político tienen aspiraciones serias a la presidencia.

Desde los sectores cristianos, pasando por diferentes vertientes de la izquierda, y diferentes candidatos de la derecha, además de una amplia baraja de antiguos altos funcionarios del gobierno Santos, buscan ahora por diferentes medios su candidatura para llegar a Casa de Nariño en un ambiente de apertura en el país, con la premisa de que la llegada de las FARC a la política debe lograr también que otros sectores puedan también lograr representanción.

Muchos de ellos antes aglomerados en los grandes partidos de dicha unidad, temerosos de participar en la contienda, o sin posibilidades de lograr una candidatura viable, saben que si bien no llega aún la paz total, las condiciones para ser candidatos son más propicias que antes.

2. Candidatos por firmas podrían ser mayoría

No es la primera vez que un candidato por firmas logra la presidencia, de hecho Álvaro Uribe Vélez, hoy Senador, logró elegirse y reelegirse a través de la recolección de firmas, en ambas oportunidades bajo el título de “Primero Colombia”.

Pero con el anuncio del exvicepresidente Germán Vargas Lleras de recoger firmas para aspirar a la presidencia, la lista de candidatos que buscan ganar con este mecanismo prolifera como algo nunca antes visto.

Sergio Fajardo, Clara López, Piedad Córdoba, Alejandro Ordóñez, Juan Carlos Pinzón, Gustavo Petro y posiblemente Humberto De La Calle, entre otros, buscan su victoria a través de firmas y demuestran que este mecanismo no es propiamente de candidatos independientes y alejados de la política sino más bien del debilitamiento de los partidos políticos, producido por el desgaste de un Acuerdo de paz, que clama una renovación política en el país.

La desfavorabilidad del Presidente Santos, hace que varios candidatos se intenten ver lo más alejado de él posible, pero la desfavorabilidad de los partidos también, lo que hace saltar a varios a las candidaturas por firmas.

Pero también la falta de consenso, en la medida que un pre-candidato no logra poner de acuerdo a un partido político o movimiento en darle el aval necesario, buscan imponerse en la opinión pública para más adelante recibir esos apoyos.

La U que fue el partido más grande del país luego de la relección del presidente Uribe, no tendrá candidato propio, Cambio Radical envuelto en un sin número de escándalos de corrupción en diferentes avales entregados en las últimas elecciones, tendrá que esperar para adherirse a la campaña de su líder natural Germán Vargas Lleras, y los Conservadores están en medio de una verdadera tormenta política empezando por su director el Senador Hernán Andrade en el caso del exfiscal anticorrupción, por lo cual por ahora, tampoco tienen un candidato a la vista.

Claro que también existe un lado negativo, pues un partido político debería asumir toda la responsabilidad política de las personas que avalan, pero al no poseer el reconocimiento en solitario que se necesita para poner presidente, y un candidato por firmas que se muestre más independiente podría sumar más adeptos que uno casado con una bandera.

3. El conflicto armado comienza a salir del espectro electoral

El Acuerdo de paz bien puede ser impopular, al igual que el gobierno que lo promovió, pero sacar a las FARC como un actor armado y llevarlo al ruedo político cambia el escenario.

Por un lado realidades sociales antes ignoradas ahora son más evidentes, y eso aumenta ese descontento de las personas por temas que antes eran opacados por las armas. La corrupción como un gran aliciente es un tema más relevante en este debate electoral que en los anteriores, aunque falta por ver si será el centro de la campaña.

En el Centro Democrático conscientes de esta realidad han comenzado a hablar de hacer cambios en los Acuerdos y no de eliminarlos, mientras los verdes intentan posicionarse en las banderas anti-corrupción, la izquierda además quiere añadir el toque de la defensa de los social. El Liberalismo quiere recobrar sus banderas de equidad, inclusión y oportunidades. Claro que todos atomizados en una inmensa lista de pre-candidatos.

En la medida que otros temas se toman las preocupaciones de los colombianos, los candidatos deben ir acomodándose al debate, esto no significa que mantener lo acordado con las FARC ya no es importante en el debate electoral para 2018, pero sí que dicho debate será más diversificado e intenso en otros temas.

¿Cómo se terminarán de reacomodar las fuerzas políticas? Una realidad que a penas empieza. Falta ver cómo el partido de las FARC sigue creando cambios, ¿A quién apoyarán? ¿Tendrán candidato propio? ¿Dónde harán coaliciones y con quién?.

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