Tres mitos desmentidos

Análisis Por

El pasado domingo 11 de marzo, pasará a la historia reciente del país, no sólo por ser los primeros comicios electorales del Postacuerdo con la guerrilla comunista más antigua del continente dónde precisamente ellos convertidos en un partido legalmente constituido participaron como candidatos y como votantes, sino porque se desmintieron tres de los mitos electorales de los últimos cinco años.

El primero mito desmentido es que Colombia va camino al castrochavismo.

De acuerdo con el uribismo ramplón y fanático, el Gobierno del Presidente Santos al firmar el Acuerdo del Teatro Colón, allanaba el camino para que el venezolano socialismo del siglo XXI, conocido popularmente como castrochavismo, llegara al país de la mano de la FARC, el nuevo partido político nacido de aquel, que el pasado domingo sacó 52 mil votos para Senado y 30 mil votos para Cámara de Representantes.

Menos mal las caletas con dólares y los venezolanos cedulizados iban a darle a la FARC el control absoluto del Congreso a través de los miles de votos comprados que iban a depositar por ellos en todo el país. Al parecer, a la dirigencia del nuevo partido como que le hace falta asesorarse con la conservadora senadora electa, suspendida e investigada Aída Merlano para tratar de optimizar el mecanismo de compra.

El segundo mito desmentido es que el voto cristiano va a ser determinante en las elecciones.

El lio es que no se sabe si van a ser determinantes en las elecciones presidenciales, porque definitivamente en las elecciones de Senado y Cámara no lo fueron, gracias a la división cristiana ocasionada por la mal asesorada decisión de la exsenadora liberal Viviane Morales de lanzar listas propias bajo el remasterizado partido Alas Equipo Colombia, partido de raigambre parapolítica, hoy conocido como Partido Somos, listas que alejadas del movimiento Colombia Justa Libres, popularmente conocido  como el movimiento de los pastores, lograron para Senado una votación de 94 mil votos, mientras que los pastores sacaron 431 mil votos.

Si tan sólo no hubiese sido tan arrogante la decisión de la exsenadora, los cristianos hubiesen alcanzado el umbral y tenido con 525 mil votos (431+94) derecho a reclamar no solo tres senadores, sino a reclamar un pedazo del pastel que se avecina para las elecciones presidenciales.

Una casa dividida contra sí misma no prospera, fue una de las enseñanzas de Jesús de Nazareth, aquel que los pastores y líderes cristianos como Morales afirman que conocen y afirman que defienden en la política nacional, sin embargo y como diría el propio Jesús, por sus frutos los conoceréis y estos frutos del domingo pasado, definitivamente son señal de que una cosa es una firma y otra un voto. Ojalá y lo entienda la exsenadora y su equipo de asesores, quien tercamente sigue insistiendo en que puede tener peso en la política nacional, al insistir en su candidatura presidencial.

El tercer mito derrumbado es aquel que dice que en el siglo XXI ya no hay espacio para los caudillos políticos, pero el dilema es que estamos ante dos situaciones que en definitiva afirman lo contrario.

En primer lugar el indiscutido papel del senador Álvaro Uribe Vélez quien con sus 877 mil votos aportó el 34% de la votación de la lista (2.519.395), con lo que logró arrastrar a los 18 desconocidos senadores electos por el Centro Democrático  y por el otro el papel que Antanas Mockus jugó en la Alianza Verde al poner con sus 541.184 votos, el 41% del total de la votación para la lista al Senado de dicho partido (1.318.152) logrando ponerle un sueldo de senador a personas con escasos 20 mil votos, mientras que ilustres personas como Olga Lucia Velásquez del Partido Liberal, se queman con 54.500 votos, sólo porque hoy por hoy, ese Partido, es un Partido sin caudillo.

Definitivamente las elecciones del pasado domingo 11 de marzo pasaran a la historia como las primeras elecciones realizadas sin un terrible conflicto interno armado de por medio y porque muchos mitos elaborados adrede para esa elección o mitos que ya rondaban hacía rato, fueron desmentidos por la implacable realidad de las matemáticas y los números.

Zootecnista Universidad Nacional de Colombia, Candidato a Magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional. Coordinador Nacional para asuntos de Paz de la Organización Nacional de Juventudes Liberales 2014-2018.

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