Ultra derecha a gobernar Brasil

Análisis Por

Jair Bolsonaro es el 38 presidente electo de la República Federativa de Brasil. Fue paracaidista del ejército de ese país, y ha sido siete veces diputado, además es conocido por sus polémicas declaraciones y actuaciones abiertamente discriminatorias.

Bolsonaro no comenzó siendo el favorito, en plena campaña fue apuñalado, y durante su convalecencia se disparó en las encuestas, además contribuyo el retiro forzado de la contienda del expresidente Lula Da Silva.

El Partido de los Trabajadores (PT), no logró conquistar a un país agotado por los escándalos de corrupción durante los gobiernos de ese partido, incluyendo a la destituida presidenta Dilma Rousseff.

Fernando Haddad exalcalde de Sao Paulo y quien era candidato vicepresidencial de Lula, tuvo una campaña muy corta para atajar al ultra derechista, además no es recordado por una brillante administración frente a la ciudad, y no logró conectarse con las mayorías que sostenía el capturado expresidente.

Entre sus polémicas declaraciones, está el ataque a una diputada al decirle: “Yo a ti no te violo porque no lo mereces”. También es recordado por dirigirse al congreso de ese país en los noventa, declarándose a favor de la dictadura militar y exigiendo la disolución del congreso.

Las Iglesias Evangélicas de su país y el fervor religioso fueron fundamentales para su victoria, de hecho, durante su discurso de victoria oró con un Pastor agradeciendo y afirmando: “Nos tenemos que acostumbrar a convivir con la verdad, no hay otra manera. Gracias a Dios, esa verdad la entendió el pueblo brasileño”

Ambos candidatos fueron señalados de difundir noticias falsas desde su campaña, Bolsonaro, las cadenas de whatsapp y fake news fueron constante en la contienda, entre la información están algunas ya conocidas en otras campañas del continente como la llamada “Ideología de género” o acusar al PT de intentar volver Brasil en otra Venezuela.

Bolsonaro se alzó como la voz del cambio de un país cansado de una extensa batalla política y judicial de los últimos presidentes, y de una economía actualmente golpeada y debilitada que Bolsonaro promete recatar.

 

Las propuestas

En temas económicos el nuevo presidente electo de ese país, promete acabar con el deficit y bajar la inflación a 4,5%, y promete llegar un proceso de privatización de varias entidades del Estado que le generarían los ingresos necesarios para varias de sus propuestas de campaña.

Al igual que Trump, Bolsonaro es un crítico del Acuerdo de París, sobre el cambio climático analizaría el retiro de ese país de dicho acuerdo, también promete un gobierno austero que fusionaría el ministerio de medioambiente con el agrícola.

Entre sus promesas, también se destaca disminuir la edad de pensión que actualmente es de 61 para hombres y 56 para mujeres, algo que requirirá una inyección importante de recursos al sistema de pensiones de ese país y que podría provenir de la venta de empresas estatales.

Su reforma a la Educación sería polémica, no solo ajustaría la enseñanza para prohibir todo tipo de contenido progresista, como feminismo, lo que llama “ideología de género” o temas pro-lgtbi, además promete abrir Colegio Militares en todo el país, y nombrar de Ministro de esa cartera a un militar.

Otra de sus propuestas es cambair la reglamentación alrededor de la prohibición de las armas, pues considera que estas promueven la seguridad, y pueden ser usadas en legitima defensa, así como no investigar u “ostigar” a policías que en el ejercicio de sus funciones maten a una persona.

Prometió campos de refugiados, para los venezolanos, afirmando que el sencillamente el país no puede ser de “fronteras abiertas”.

Ahora el gigante suraméricano, entra a un tiempo de total incertidumbre, pues a pesar de dichas promesas el nuevo presidente no tendrá de facto mayorías en el Congreso, un ente de 513 miembros en la Cámara de Diputados, y 81 en el Senado, la gobernabilidad y los choques entre los dos poderes podrían complicarle su futuro. Pero la victoria de este candidato define al tendencia del continente hacía el conversadurismo.

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