UNA VACA VERSUS UN CARRO

Análisis Por

¿A quién se le ocurre comparar una vaca con un carro?

Bueno, aunque parezca poco creíble, es la comparación que hacen algunos dramáticos del cambio climático que caen en el absurdo de que una vaca tiene el mismo impacto  sobre el clima que 78 barriles de petróleo.

Ahora, considerando que  la campaña de la ONU para la conmemoración del día de la Madre Tierra de éste año lleva por nombre “alfabetización medioambiental y climática”, la cual está basada en el principio de que el conocimiento nos empoderará a todos y nos llevará a tomar medidas óptimas para defender el medio ambiente, es menester empezar por desvirtuar la por poco estúpida idea de que los carros contaminan menos que las vacas.

Una lectura rápida, poco juiciosa, sensacionalista y evidentemente tendenciosa del informe de la FAO  “Enfrentando el cambio climático a través de la ganadería- Una evaluación global de las emisiones y oportunidades de mitigación” del año 2013, que afirma que las emisiones estimadas de dióxido de carbono de la ganadería a nivel mundial que equivale al 14,5% del total de emisiones de Gases Efecto Invernadero-GEI inducidas por el hombre al año, daría sustento a la idea de que una vaca en medio de un potrero contamina más que un carro en una ciudad, por lo que algunos animalistas radicales, afirmarían que habría que acabar con la ganadería en el mundo y en Colombia.

Sin embargo, al leer detenidamente el informe, surgen algunos elementos a tener en cuenta.

Primero, el informe de 2013 de la FAO incluye dentro del sector ganadería a especies como los vacunos, los búfalos, las ovejas, las cabras, los cerdos y las aves de corral, que sumados, aportan 7,1 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente por año- CO2-eq/año (una gigatonelada es un mil millones de toneladas), es decir, no todo lo que se llama “ganadería” refiere a vacas.

Segundo, los vacunos de carne  aportan 2,4 gigatoneladas de CO2-eq/año, los vacunos lecheros 2,1 gigatoneladas de CO2-eq/año, los cerdos 0,668 gigatoneladas de CO2-eq/año, los  búfalos 0,618 gigatoneladas, de dióxido de carbono equivalente por año CO2-eq/año, los pollos 0,612 gigatoneladas de CO2-eq/año y los pequeños rumiantes 0,474 gigatoneladas de CO2-eq/año, es decir, no todos los vacunos producen igual cantidad de dióxido de carbono.

Tercero, el modelo de toma de datos del informe incluye todos los eslabones de la cadena productiva, desde la elaboración de alimentos balanceados (popularmente conocidos como concentrados), hasta los procesos relacionados con transporte al matadero, cortes y empaques, es decir, de los 2,4 y 2,1 gigatoneladas de dióxido de carbono producidos por los vacunos de carne y de leche respectivamente, no todo es producto de las vacas directamente.

Cuarto, el 45% de las emisiones del sector ganadero corresponde a la producción y transporte de los alimentos balanceados y el 40% corresponde a la fermentación entérica, es decir, si bien es cierto que los eructos y los pedos de los animales son significativos, no lo son tanto.

Quinto, los pastizales podrían minimizar 0,6 gigatoneladas de CO2-eq por año, lo que en la práctica implica que el sector ganadería es a la vez emisor y sumidero de GEI, lo que reduce la cantidad  neta de emisiones.

En conclusión, no todo lo que se llama ganado a nivel mundial es sinónimo de vacas, no todas las vacas contaminan lo mismo, no toda la contaminación del sector es netamente por el pedo y el eructo de las vacas y no todas las emisiones del sector han de interpretarse como brutas, sin restarle los gases que absorben.

Ahora, al revisar el Inventario Nacional de Gases Efecto Invernadero del año 2016 del IDEAM,  para Colombia en el año 2012 el sector agropecuario en su conjunto, emitía 66,3 y absorbía 43,3 megatoneladas (una megatonelada equivale a un millón de toneladas), mientras que el sector minero y energético emitía 25,4 sin absorber nada, el sector transporte (los carros) 28,2, sin absorber nada y las industrias manufactureras 28,5, sin absorber tampoco nada.

Ahora, si a las 66,3 megatoneladas emitidas por el sector agropecuario (que incluye ganadería en el sentido de la FAO y cultivos como café, palma y frutales) le restamos las 43,3 megatoneladas que se absorben, el neto de emisiones es 23, lo que hace que de todas maneras, una vaca contamina menos que un carro, al menos en el país.
Finalmente, si bien es cierto que tanto el informe de la FAO, como el Inventario nacional de GEI, afirman que la participación de la fermentación entérica del ganado y en especial del vacuno es significativa en cuanto a la participación en emisiones de gases efecto invernadero, lo que hace que en definitiva se haga necesario iniciar procesos que tiendan a mejorar las prácticas realizadas en las cadenas productivas vacunas, seguir afirmando que una vaca contamina más o igual que un carro, sólo denota un delirante discurso que raya en la misantropía, por ello, estimado lector, piense bien la próxima vez que haga eco a palabras necias como esas.

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Zootecnista Universidad Nacional de Colombia, Candidato a Magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional. Coordinador Nacional para asuntos de Paz de la Organización Nacional de Juventudes Liberales.

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