VARGAS PERDIÓ EL RUMBO

Análisis Por

Los adeptos a la derecha en la política colombiana, estaban esperando que el vicepresidente Germán Vargas se inclinara en favor del NO en el plebiscito, y de esta manera estar nuevamente al lado del expresidente Álvaro Uribe Vélez, con quien compartió durante varios años un acuerdo político electoral.

Vargas prefirió aceptar, sin embargo, la invitación del presidente Santos para que hiciera parte del equipo que trabajó por el SÍ. Pero lo hizo con desgaño, manifestando que asumiría esa tarea con algunas prevenciones y que estaría allí para hacerle un favor al Presidente.

El vicepresidente quedó atrapado en el peor de los mundos. De un lado, perdió el respaldo de la derecha, que veían en él a un guía para reactivar la guerra y enfrentar nuevamente a las FARC en pro de una victoria militar. Del otro lado, negociadores del gobierno y el director de la campaña por el SÍ, el expresidente César Gaviria Trujillo, fueron muy categóricos con él sobre los alcances de la justicia transicional y rechazaron con dureza sus prevenciones.

Germán Vargas tiene nublado el panorama político. Desde hace algunos años la gente lo percibía como un candidato presidencial con muchas probabilidades de ganar, dado que sería capaz, a nombre de la derecha, de juntar el Centro Democrático y Cambio Radical, y probablemente, a un segmento del partido Conservador. Sin embargo, con su ambivalencia frente al tema del plebiscito tiene muy pocas probabilidades de volver a tener un acuerdo político con Álvaro Uribe.

Los militantes de los partidos de la U, Liberal y Conservador, dado que están respaldando activamente el SÍ al plebiscito, buscarán en las elecciones presidenciales escoger candidatos que trabajen por la consolidación de la paz en el país. Y ahí, no está Vargas.

Cabe señalar, además, que en una eventual segunda vuelta presidencial, si Vargas está presente, tampoco sería posible que la izquierda respaldara su nombre.

A todo este panorama oscuro, se suma que el vicepresidente Vargas no ha logrado sobresalir en las encuestas de opinión sobre preferencias presidenciales. En unas sale empatado con Sergio Fajardo, exgobernador de Antioquia, o con Gustavo Petro, exalcalde de Bogotá. Esta es una situación frustrante para alguien que ha sido un destacado político, jefe de un partido (Cambio Radical), que ha ocupado durante este gobierno ministerios y la Vicepresidencia, y que de paso ha tenido la responsabilidad de dirigir la política de vivienda y la construcción de la infraestructura física.

Es una de las personas más expuestas a los medios de comunicación, pero de poco le ha servido, porque la gente tiene una mala imagen de él y no respaldaría su nombre como candidato presidencial en 2018.

Finalmente, sus actitudes agresivas con alcaldes y gobernadores y peleas internas con ministros del gabinete, especialmente con el de Hacienda, Mauricio Cárdenas, le han granjeado enemistades muy difíciles de superar, porque ellas no son producto de la controversia política, sino de la soberbia y el agravio personal.

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