VENEZUELA: ¿UNA CRISIS DE NUNCA ACABAR?

Análisis Por

El chavismo en Colombia nunca ha sido abiertamente popular, no al menos en la historia reciente, y es por eso, que ha sido usado como arma política para atacar al Gobierno Santos. Pero la crisis del vecino Venezolano empeora esta situación, y hace que se ataque con más fuerza, usando comparaciones sobre el futuro de Colombia y estado actual de Venezuela.

 

Nicolás Maduro ahora se encuentra en un dilema cada vez mayor, por una parte el apoyo regional que tradicionalmente mantenía al régimen, no para de desplomarse, aunque aún con mensajes ambiguos, y sin mayores consecuencias que las generadas por el propio Maduro, como su decisión de retirarse de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Finalmente en el día del trabajo, el Presidente toma la decisión de llamar a una Asamblea Nacional Constituyente, con todo y sus complejas consecuencias, que significarían cambiar la Constitución dejada por su antecesor Hugo Chávez, y abrir varias posibles puertas, y escenarios como, Primero, buscar que el sistema de contra pesos desde el Parlamento sea mucho más débil, Segundo, reorganizar las fuerzas para facilitar la hegemonía chavista en el poder reemplazando a la Asamblea de ese país y cambiando a los órganos de control, Tercero, cerrar el camino vía constitución, para que ante un eventual cambio de poder, la actual oposición no pueda restarle poder al proyecto o simplemente cerrar de forma definitiva la puerta para que puedan llegar.

Para la oposición, y los organismo internacionales que esperan un cambio de poder, crear una nueva Constitución, a través de una aparente democracia, para configurar la hegemonía del poder del chavismo y sus herederos, no es fortalecer la democracia, es abrir el camino el fin de la misma, pero escrito en su máxima carta jurídica.

Marchas que completan semanas, una violencia creciente, desabastecimiento, y falta de legitimidad de un régimen debilitado. ¿Cómo llegamos a este punto?.

 

1. Economía en crisis

La caída del petróleo. Es quizás el hecho más mencionado de entre todas las causas, aunque no sea la única, que genera la crisis económica del vecino país. Una economía sumamente dependiente del crudo y los ingresos generados por su venta, y que durante los años de bonanza no aprovechó para diversificar la economía, mientras el crudo estuvo alrededor de los 28 dólares, ha bajado a la mitad de eso.

La moneda oficial de ese país, el bolívar, también pasa por un momento decisivo, mientras el Gobierno mantienen un cambio oficial, existe uno paralelo (que usa la mayoría de los venezolanos), en este un dólar puede estar por encima de los 4300 bolívares. Además, Venezuela ha intentado en los últimos años evitar la suspensión de pagos o default por incapacidad para pagar su deuda externa.

El economista Michael Hudson de la Universidad de Missouri, y cuyos textos han sido alabados por el propio Nicolás Maduro, lo advirtió: “si un default de la deuda parece inevitable, como muchos analistas creen que es el caso, lo mejor es que sea lo antes posible”

De configurarse el default, la situación económica empeoraría.

Mientras, lo que más afecta al ciudadano de a pie en el país es el desabastecimiento, con una economía tan dependiente de las importaciones, el gobierno no tiene capacidad de importar bienes básicos, cosas como papel higiénico, leche o huevos, se han convertido en todo un dilema.

Y como joya de la corona está la inflación, que no se detiene, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la inflación estaría en 2017, por encima del 720.5%, un número fuera de lugar, que ya obligó a Maduro a aumentar los salarios el pasado domingo en un 60%, aunque sigue siendo un aumento que no compensa la caída del poder adquisitivo de los venezolanos.

 

2. Falta de apoyo popular y represión

Cada hecho va encadenado con el siguiente. Ante un país donde la calidad de vida cae frenéticamente, el apoyo al régimen también lo hace. Los elevados controles del Gobierno han limitado el uso de cifras oficiales, pero según sondeos a penas y llega al 20% de apoyo en plena crisis, aunque el Presidente Maduro, expone con gran orgullo un amplio reconocimiento popular, mientras critica a la oposición de manipular.

De todas formas, el descontento es evidente, con semanas de protestas, y tomas de Caracas, el Presidente se encuentra ante la dificultad de no poder callar las voces de indignación, y es por esto que ante medios internacionales se ha mostrado, lo que sería una clara represión.

Protestas donde los manifestantes reciben gases lacrimógenos desde helicópteros, incluso gases que estarían fuera de las normas internacionales, muertos que se contaban para el pasado 25 de Abril, según la Fiscalía en cerca de 26, y más de 437 lesionados, solo este año.

La represión, es para la oposición, muestra del desespero del Presidente por mantener el orden, mientras países de la región han condenado los hechos y han llamado al Gobierno a dejar las vías de hecho, recordando que él es quien tiene el legítimo uso de la fuerza, y que si bien puede existir violencia en las protesta, eso no justifica que se usen armas de fuego o disparos de gases directos a las personas, como ocurre en los últimos días.

 

3. Aislamiento internacional

Aislarse parece la única respuesta lógica de Maduro, ante los organismos internacionales, y no solo con lo ocurrido con la OEA, también con el Mercosur, donde si bien no ha pedido su salida, si invocó la semana pasada el arbitraje dentro de ese organismo.

El cambio de poder en Argentina, sin duda golpeó al Gobierno Venezolano dentro de ese ente, después de que fuera suspendido por no cumplir con los requisitos impuestos, y de que el país del sur tomará la presidencia semestral, con un Mauricio Macri que le ha criticado desde el inicio al proyecto bolivariano.

La salida de la OEA, el bloque de países suramericanos pidiendo respeto por las reglas democráticas, y un Estados Unidos que decía no querer continuar como policía del mundo, pero acepta que Venezuela es un problema en la región, hacen que la situación internacional del Presidente Maduro no sea la mejor. 

 

4.Falta de reglas democráticas

La presión contra el régimen, ha hecho que se convierta en blanco de críticas por su falta de reglas democráticas, ahora convocando a una constituyente que podría abrir infinidad de puertas para perpetuarse en el poder, y luego de la escandalosa decisión del Tribunal Supremo (nombrado en su mayoría por parlamentarios chavistas), de suspender las atribuciones de la Asamblea de ese país (decisión que ante el impacto internacional fue revocada).

A esto se suma la captura de los líderes opositores, que si bien, no necesariamente tienen en sus manos la solución a la crisis del país, si representan voces críticas que el Gobierno de Maduro desestima aduciendo que están capturados por decisiones judiciales, así en la misma OEA se traten como presos políticos.

La lista es larga, y encabezada por Leopoldo López, seguida por el Exalcalde de Caracas (preso mientras ejercía sus funciones) Antonio Ledezma, y otros 170 nombres según la oposición, mientras el oficialismo rechaza cualquier cifra al respecto. Sumemos esto a la inhabilidad del considera máximo líder opositor con apoyo popular, Henrique Capriles, quien a principios de mes fue notificado de la decisión, y luego de estar a punto de derrotar a Maduro en las últimas elecciones. Un cierre de las puertas posibles para que la varios de los líderes más conocidos de la oposición lleguen al poder.

Además de esta gravedad, la falta de un calendario electoral empeora la situación, un país sin elecciones, es un país con la democracia en pausa, o muerta, como la misma Unión Europea le ha advertido a Venezuela, pidiendo que tenga un calendario claro.

En 2016 se debieron realizar elecciones regionales, las cuales se encuentran postergadas, mientras el periodo de Nicolás Maduro finaliza en Enero de 2019, y con otro año sin elecciones, la situación del país se recrudece.

Otros factores son esenciales, como la inseguridad del país, con Caracas como una de las ciudades más peligrosas del mundo, y el llamado del Presidente para dar armas a civiles (cerca de un millón), un poder que le otorga la constitución, según él “para defender la paz, la soberanía y la independencia de la patria”
Cada variable, altera más los ánimos de los Venezolanos cansados del régimen, pero también de un régimen con todo el poder de las armas para mantenerse. ¿Cuál será el futuro de una Venezuela ante semejante escenario?

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