El Gobierno no puede seguir mirando sobre lo que pasa en el CNMH

Editorial Por

¿El presidente Iván Duque acabará con la memoria histórica? Esa es la gran pregunta que queda luego de los múltiples reclamos que vienen en relación al Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), sobre todo luego de la expulsión de Colombia de la Red de Sitios de Memoria Latinoamericanos y Caribeños (Reslac).

Su director, Darío Acevedo, también ha sido protagonista de múltiples reclamos, como lo contamos en Ola Política, y ante la inmovilidad presenciada en la Casa de Nariño, cabe preguntarse si esto era lo esperado al nombrar al académico como director. 

No es un secreto el debate que se ha vivido en los últimos años con respecto al concepto mismo de conflicto armado, algo que rechaza el expresidente Álvaro Uribe, pues considera que Colombia vive una amenaza terrorista, y que de eso se trataba el conflicto con las Farc, pero de mantenerse este criterio, no sería posible ningún tipo de negociación y el Acuerdo de paz seguramente no existiría. 

Aunque cabe aclarar que la definición de conflicto armado está lejos de ser benevolente con los actores involucrados, en especial con las guerrillas, pues las pone en una posición clara frente a los Tratados internacionales de Derechos Humanos, también es importante resaltar que verdadero “oso internacional” que se vive producto de esa falta de definición. 

Acevedo a intentado mostrar una postura cambiante, mientras en el pasado criticaba duramente al CNMH, y rechazaba cualquier idea de conflicto armado, dijo a los medios luego del escándalo con la Reslac, que sí admitía dicho concepto, no sin antes criticar a esa Red. 

Entonces ¿Dónde está el presidente Duque? ¿Se quedará todo en las palabras de la entonces ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, que por esos días afirmó que las instituciones derivadas el Acuerdo de Paz, fueron en un inicio un “lastre” para el presidente? 

La Casa de Nariño no puede seguir omitiendo el tema, ni presentarse en grandes eventos internacionales con discursos a favor del Acuerdo, mientras al interior le resta recursos al mismo, ni mucho menos omitir que el CNMH no posee la autonomía para tratar los temas del conflicto con imparcialidad, ni en el anterior, ni en el presente Gobierno, mucho menos en los que se avecinan. 

Al final, este tema va más allá de unas cuantas publicaciones académicas que procedan de esa institución, que, aunque son valiosas, son una de las miradas sobre lo que pasó en los últimos 50 años de violencia en el país, mientras son las víctimas del conflicto las que deben ser el centro de la misionalidad de dicha institución. 

Si el presidente está interesado en las víctimas, debe prestar más atención a estos hechos, y a un trabajo que quedará para la historia, o como una institución que se prestó a las cambiantes posiciones políticas sobre el conflicto, y sus versiones, o de un trabajo que al menos intentó con independencia honrar a las víctimas de una compleja y generalmente incómoda historia. 

A propósito, se avecina la llegada del Museo de Memoria de Colombia, y sin independencia de las apreciaciones políticas y la presidencia ¿Cómo resultará?

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