Partido político de las FARC: oportunidad para la democracia

Editorial Por

Cuando una sociedad vive un conflicto armado, es inevitable que el odio, y el miedo, sean poderosas fuerzas a vencer. Es mucho más fácil poner de acuerdo a un Gobierno con un grupo de insurgentes, que convencer a la sociedad de la necesidad de dejar de lado hechos que marcaron la vida de millones de víctimas.

La creación del partido político de las FARC, es la demostración de que un grupo alzado en armas, que consideramos el peor enemigo de la nación por décadas, sí puede ingresar al debate de las ideas. Pero vencer en dicho debate será para la guerrilla un desafío nuevo, en un país que los vio como lo peor de su identidad.

Aquellos que intentan desestimar la necesidad de que las FARC logren ser un partido político, quizás deberían observar los siguientes hechos:

  1. No es la primera vez en Colombia que un grupo alzado en armas (incluso autor de los peores delitos), crea posteriormente a una acuerdo con el Estado, un partido político, y ninguno de ellos ha llegado a la presidencia.

  2. No existe una encuesta en Colombia que pueda hoy decir que las FARC llegarán a la presidencia de la república, ni que la imagen de sus excombatientes sea altamente reconocida en intención de voto para otros cargos.

  3. Del respeto de las FARC a la democracia colombiana y al mismo tiempo el respeto por el derecho de los excombatientes a participar del debate político, se abre la puerta para que nadie en el país vuelva a tomar las armas bajo la excusa de ser rechazado del sistema debido a su postura política.

Gran oportunidad para la democracia del país que este grupo llegue como fuerza política y NO como fuerza armada, a las elecciones de 2018.  

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