AMLO: un nuevo nacionalismo de izquierda latinoamericano

Opinión Por

Asumió el 1 de diciembre como Presidente de México Andrés Manuel López Obrador –conocido como AMLO-, destacado líder de una izquierda política nacionalista muy sui géneris; nacido en el Estado de Tabasco y quien logró el triunfo electoral el 2 de julio anterior –más del 53% de los votantes lo acompañaron-, liderando su partido MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional), después de dos intentos previos como candidato presidencial en 2006 y 2012.

López Obrador tiene su raíz política en el histórico PRI (Partido Revolucionario Institucional, heredero de la revolución agrarista mexicana de 1910-17), pero, desde muy temprano acompañó las tendencias más críticas de su partido. En el 2000 fue electo Intendente –Alcalde- de la ciudad capital, México D.F. y ha sido uno de los Alcaldes de mayor apoyo y reconocimiento nacional e internacional en su gestión. Se trata de un líder político con un amplio recorrido de trabajo con la gente, los campesinos, indígenas y los sectores populares, y a la par sacando espacio para escribir once libros, el último de los cuales ‘No decirle adiós a la esperanza’.

AMLO siempre ha sido un crítico de la tradición fraudulenta de la democracia mexicana, por eso es interesante mencionar la concepción del partido político que le da López Obrador a MORENA: “…Morena cumpla con su función de ser un instrumento de lucha al servicio de la sociedad, es decir, lo contrario a un medio como beneficio de los afiliados y, sobre todo, de sus dirigentes…”

México ha vivido las últimas décadas una expansión del narcotráfico y de organizaciones de crimen organizado que han multiplicado las violencias y evidenciado la pérdida de control del Estado central en muchos territorios, igualmente los efectos contradictorios de las políticas económicas neoliberales y especialmente del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá –firmado en su nueva versión como T-Mec-. Por eso ha planteado con su movimiento político, realizar la cuarta ‘Revolución Pacífica y Democrática’, después de las tres transformaciones históricas de México: la Independencia, la Reforma y la Revolución.

Los desafíos prioritarios de López Obrador en el Gobierno son: uno, recuperar la confianza de la sociedad en las instituciones del Estado y en lo público –el Estado por encima del mercado, ha dicho y ‘no vamos a gobernar sólo para los mercados’-; dos, recuperar el histórico nacionalismo mexicano –probablemente esto lo facilitará, paradójicamente, el nacionalismo de su vecino Trump con su ‘América primero’- y comenzará con el control de la política petrolera –PEMEX- y del manejo de la electricidad; tres, dar respuesta positiva a los temas de criminalidad, narcotráfico y seguridad pública, para lo cual creará una Guardia Nacional con tropas del Ejército y recuperando el tradicional nacionalismo de las Fuerzas Armadas mexicanas; cuatro, estimular el recambio del sistema de partidos políticos de México, estando en el centro de ello Morena; cinco, una política exterior basada en la Doctrina Estrada que prioriza la autodeterminación y no intervención en los asuntos internos de otros países; seis, lucha frontal contra la corrupción basada en una política de austeridad –empezando por la Presidencia, rebajó su salario a la mitad y ordenó vender lo suntuoso como la residencia y el avión presidencial- y logrando, con una alta dosis de participación ciudadana, que el aparato estatal pueda canalizar el gasto público hacia los sectores más desfavorecidos de México y finalmente el complejo problema de la inmigración, en lo cual no habrá sometimiento a los dictados norteamericanos.

América Latina estará pendiente de lo que suceda en México con López Obrador.

Doctor en Ciencias Políticas, de la Universite Catholique De Louvain, y Magister en Política Social de la Universidad Externado de Colombia. Es autor de múltiples investigaciones y actualmente Profesor asociado de la Universidad Nacional.

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