Colombia repunta

Opinión Por

Contra todos los pronósticos el crecimiento del PIB del 2016 reportado esta semana por el DANE redondeó el 2%, sólo el Gobierno terminó acertando al plantarse en esta meta después de verse obligado a revisar su meta Aa la baja más de una vez, desde su apuesta inicial del 3%. En promedio las proyecciones que aventuraron los analistas para el crecimiento del año pasado fue de 1.87%. Al final el resultado es agridulce, pues al tiempo que se consolida la desaceleración de la economía, esta vez 11 puntos básicos con respecto al año anterior, que data desde el 2013 cuando el crecimiento del PIB marcó el 4.9%, pasando por el 4.4% del 2014 y el 3.1% del 2015, ahora se vislumbra su reactivación. En efecto, después de un anémico crecimiento en los tres primeros trimestres, en su orden 2.5%, 2.0%, 1.2%, de pronto crece 1.6% en el cuarto, mostrando un repunte en el último de ellos, lo cual da para pensar, así sea con el deseo, que la desaceleración del crecimiento de la economía tocó fondo finalizando el año anterior y se espera el efecto rebote en 2017.

SE DESACELERA LA DESACELERACIÓN

Eso sí ninguno de los trimestres del año anterior superó la barrera psicológica del 3%; no obstante, se pudo llegar al 2% para el año completo sobre la base de la revisión de las cifras del primero y segundo trimestres en 10 y 40 puntos básicos, respectivamente. El 2% es el segundo más bajo crecimiento de los últimos 7 años, desde 2009, cuando se registró un crecimiento del 1.7%. Nos sirve de consuelo saber que, según el Director del DANE Mauricio Perfetti, “se completaron 17 trimestres consecutivos de crecimiento positivo, amén de que en la región este ritmo de crecimiento sólo fue superado por Perú y México. Es de anotar que Latinoamérica completó 5 años en el 2016 de ralentización de su economía, rematando los últimos dos años con la contracción del PIB. En concepto del experto Roberto Steiner, “el crecimiento del PIB fue mejor de lo que se esperaba, las perspectivas eran menores y para el contexto regional e internacional es aceptable.

Para el director de FEDESARROLLO Leonardo Villar, el 2% “es un resultado para el conjunto del año mediocre, pero se puede ver de una manera positiva si se tiene en cuenta que la economía colombiana enfrentó un shock de los más fuertes de los últimos 100 años. La caída de los precios del petróleo y la crisis de los vecinos, sostiene Villar, es tan grande como “la que tuvimos en el período de la Gran Depresión de los años 30”. A ello se vino a añadir el paro camionero que paralizó el país por más de 45 días y los estragos del fenómeno del Niño, que esta vez fue el más intenso y prolongado de cuantos se han registrado en los últimos 50 años. Pero, indudablemente, también contribuyeron a este mediocre resultado la tenaza que aprisionó la economía, por un lado el apretón fiscal del Gobierno en respuesta a la caída de sus ingresos y las sucesivas alzas de la tasa de intervención por parte de la Junta directiva del Banco de la República para evitar su recalentamiento.

Según el Director del DANE Mauricio Perfetti, “el sector de servicios financieros fue el que más creció en todo el año con 5%, luego siguen construcción con 4.1% e industria manufacturera con 3%…Estos sectores son los que jalonan la economía para que haya crecido 2% el año anterior”. Los servicios financieros fueron los jalonadores del crecimiento del PIB en 2016, contribuyendo con un 51.2% al mismo. Entre tanto la  industria apenas crece un 3 %, que, de acuerdo con Perfetti, “no es nada satisfactorio, porque eso se debe a la refinería de Cartagena. No son señales positivas de que la industria esté en una dinámica activa”.

Por su parte el agro sólo creció a duras penas 0.5% y el sector de minas y canteras sigue sin levantar cabeza lastrando el crecimiento de la economía con su pésimo desempeño, el peor de todos. Este último sector completó 6 trimestres en rojo, esta vez con una caída del 6.5%, atribuible en gran medida al declive de la producción de petróleo, que pudo haberle restado por lo menos medio punto porcentual al crecimiento del PIB. El desplome no fue mayor gracias al crecimiento de 5.8% de la producción de carbón, de 6.0% de oro y de 3.3% de ferroníquel.

Como lo acota el Presidente de la ANDI Bruce MacMaster, “preocupa el resultado observado durante el primer mes del año, en el que el consumo decreció 3.5%. Las alarmas deben estar prendidas y esperamos que las autoridades económicas y monetarias reaccionen a ellas, de lo contrario este año podremos tener un crecimiento muy regular”. Y no es para menos, después de conocerse que el Índice de confianza del consumidor (ICC) de FEDESARROLLO después de cerrar el año 2016 en negativo (-10.7%) en diciembre pasado su descolgada en enero de -30.2% lo arrastró a su nivel más bajo desde que se llevan registros (noviembre de 2001). Ello se explica en gran medida por el efecto psicológico del incremento de 3 puntos del IVA, pues la economía es psicología y las expectativas del consumidor, sumido en un mar de incertidumbre.

UN NUEVO IMPULSO A LA ECONOMÍA

Por todo ello y en aras de despejarle el camino a un mejor desempeño de la economía en el año 2017, ha sido muy bien recibido tanto el anuncio del Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas de darle un nuevo impulso a la economía con su estrategia Colombia repunta, como la decisión que tomó la Junta del Banco Emisor de reducir en 25 puntos básicos la tasa de intervención, medidas estas que deberán servir de galvanizador de la economía. Con la supresión de aranceles a más de 3 mil productos, entre materias primas y bienes de capital tanto para la industria como para la agricultura, le significará menores costos a las empresas por valor de $1 billón. Con esta y otras medidas contempladas en la estrategia Colombia repunta, como la ejecución de obras de infraestructura por valor de $9.2 billones, la construcción de 18.000 aulas escolares y la inversión de $4 billones en la implementación de los acuerdos con las FARC, se espera generar 765.000 nuevos empleos y apalancar el crecimiento del PIB este año en 1.3 puntos porcentuales.

El Banco de la República tiene como su principal misión mantener a raya la inflación, pero no puede desentenderse de otra variable tanto o más importante que esa como lo es el crecimiento de la economía y el empleo. Estos dos objetivos siempre entran en tensión a la hora de tomar decisiones sobre la tasa de intervención, que ya había alcanzado en diciembre del año anterior el 7.5%. Aunque las expectativas de precios siguen desancladas y sigue latente la posibilidad de que al cierre de este año el IPC se sitúe por encima del rango meta establecido por el Banco central (de 2% a 4%), es un hecho que la inflación ya ajustó un semestre a la baja y eso cuenta. Después de una pausa en enero de este año, en su segunda reunión esta semana, la Junta del Banco de la República sorprendió a los analistas al recortar en 25 puntos básicos su tasa de intervención, dejándola en 7.25%.

Para dar este paso la Junta del Banco Emisor tuvo en consideración “la debilidad de la actividad económica y el riesgo de una desaceleración excesiva. Y al referirse al desánimo de los consumidores que pone de manifiesto la pérdida de confianza de los mismos, manifiesta la Junta del Banco que “si esto termina reflejándose en el gasto de los hogares, el pronóstico de crecimiento para el 2017 podría reducirse (2% en un rango entre 0.7% y 2.7%)”. El Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas es más optimista y le apuesta a un crecimiento del 2.5%, para lo cual será menester lograr revertir la tendencia que traíamos.

EL OPTIMISMO MODERADO

Y no le faltan razones al Ministro Cárdenas para su optimismo, pues, como el mismo lo advierte “no estamos satisfechos, este año Colombia repunta. Ya no tenemos fenómeno de El Niño y se ha despejado la incertidumbre, se aprobó la reforma tributaria así como los acuerdos de paz, que ya están en implementación”. De otra parte, el sector de minas y canteras, que ha sido el más rezagado ha empezado a reaccionar, la minería empezó a dinamizarse el año anterior, gracias a los mejores precios de mercado y al despegue de varios proyectos de mediana y gran escala, lo que nos lleva a afirmar que, muy seguramente, este será un mejor año para la actividad extractiva que el año anterior. Por su parte, la industria petrolera, según CAMPETROL, tiene previsto invertir este año la suma de US $4.705 millones en exploración y producción, 105% más que en 2016, que fue de US $2.290 millones. Adicionalmente, el turismo se ha convertido en la segunda fuente de ingresos de divisas del país, después del petróleo, viene creciendo a una rata importante y el acuerdo de paz con las FARC le dará el empujón que necesitaba.

De manera que están dadas todas las condiciones para que el repunte de la economía colombiana sea una realidad, siempre y cuando el Gobierno Nacional persista en su nuevo enfoque del Modelo económico tendiente a diversificar el aparato productivo del país y la producción misma, en la diversificación de nuestras exportaciones para depender menos de la industria extractiva y en la diversificación, también, de los mercados externos y de esta manera tener una economía menos vulnerable y menos expuesta a los vaivenes del entorno externo. Es lo que ha dado en llamar el Ministro Cárdenas la Nueva economía.

Economista de la Universidad de Antioquia, fue Senador y Presidente del Congreso, Ministro de Minas y Energía, y Director Ejecutivo de la Federación Nacional de Municipios hasta principios de 2017.

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