¿Cómo es la verdadera “Renovación política”?

Opinión Por

“Renovación política”, una de las frases favoritas para usar en estos tiempo de campaña. Difícil en medio de un electorado que ve de forma desfavorable a los partidos, de políticos que abusan del uso del término constantemente.

Colombia es un país de caudillos, delfines, caciques que se sienten orgullosos de su posición, sea porque vienen de sectores adinerados que quieren gobernar, o porque aunque con un origen humilde, el lograr una curul con prácticas políticas tradicionales, los hace sentir con el derecho de seguir gobernando o legislando, reproduciendo esas mismas prácticas.

Podríamos proponer tres aspectos fundamentales de una renovación: el primero, el uso de prácticas políticas no tradicionales, como el clientelismo, la compra de votos, o los tratos de todo tipo con líderes sociales, comunales, u otros políticos, para que sus estructuras se muevan a favor de un candidato, la renovación pasa por entender que más allá de esas prácticas, está la disputa de ideas, la conformación de grupos, que pueden llamarse también estructuras, pero que su intercambio de ideas y votos, no se da por transacciones económicas o de puestos.

Segundo, la renovación no solo se da en la forma de elección, sino también en la forma de gobierno, sea en el legislativo o ejecutivo, las prácticas tradicionales son sumamente deficientes en su rendición de cuentas. No existe transparencia, se conoce superficialmente la labor del político, la forma como pacta el avance o retroceso de un proyecto de ley o política pública, la forma como se relaciona con sus pares de otros partidos, o en otras regiones. Si esa transparencia no se garantiza, la letra pequeña de su actividad política bien podría estar viciada.

Tercero, además la renovación pugna con el personalismo, con la generación de proyectos mesiánicos, de aquellos que aunque lo hicieron bien una vez, sienten algún tipo de autoridad sobre la sociedad para influir en la actividad política en carne propia o con un títere. La verdadera renovación busca la conformación de proyectos colectivos, de organizaciones que van más allá de un nombre, que garantizan la evolución de ese mismo grupo, a través de un liderazgo que se inclina por el cambio, y al cambio me refiero al de ellos mismos, a darle paso a nuevas ideas, y a nuevos nombres.

En este punto, es probable que usted ya tenga varios políticos en mente, que considera renovación o falsa renovación. Pero quiero detenerme en un par de aclaraciones.

Por una parte, la vida política del delfín puede ser tan ventajosa, como injusta. Un verdadero delfín es aquel que propaga las prácticas de un familiar político, a manera de herencia. Hereda las estructuras, las alianzas non sanctas y se comporta en el poder de forma similar a su antecesor. Pero, el familiar de un político, que busca verdadera renovación como se indica en los tres puntos de arriba, a título personal, bien puede ser acusado de delfín injustamente, solo a causa de su parentesco.

La siguiente conclusión es la más obvia, juventud no es sinónimo de renovación. ¿Cuántos jóvenes han llegado al Congreso para reproducir las mismas prácticas políticas?. Es paja, cuando un político aduce que su edad, y el cambio generacional son la verdadera renovación política. Si no cumple de los tres puntos indicados, sin importar su edad, su “renovación” no es más que fachada.

Finalmente está el tema partidista. En este punto existe amplia discusión, pues la mecánica política es uno de los temas donde aquellos abanderados de la renovación más problema tienen. Y es por eso que curiosamente muchos de ellos intentan renovar sus propios partidos.

Desde adentro, como un caballo de troya, buscan tumbar las porosas paredes de los antiguos liderazgos partidistas, pero ante la imagen negativa de los mismos, terminan cargando un duro lastre adicional a todos los desafíos propios de la renovación. En conclusión, un Partido hoy puede tener destacados intentos de candidatos que buscan renovación, vale la pena identificarlos y apoyarlos, con una sólida separación entre el candidato y varios políticos de su partido que representan lo contrario.

Claro que buscar renovación es ambicioso, complejo, y en este país hasta peligroso. La razón por la que aquellos que pueden ser la renovación, no llegan, bien puede estar relacionada con el escepticismo sobre la política misma, si usted no vota, no persigue la renovación, seguirán los mismos con las mismas.

Politólogo con Énfasis en Comunicación Política. Fue director del programa radial Politizate de Poliradio y Estratega digital del Partido Liberal Colombiano. Investigador en temas electorales.

Leave a Reply

Your email address will not be published.

*