CRISIS ECONÓMICA VENEZOLANA

Opinión Por

La agudización de la crisis política en Venezuela, con el fallido intento de cercenar la democracia eliminando los poderes del Congreso, ha relegado a segundo plano el análisis y el debate sobre la profunda crisis económica de nuestro vecino. Más aun, se olvida que uno de los combustibles de la crisis política es el deterioro de la economía y que, por lo tanto, no es posible la solución de la primera sin resolver la segunda.

El problema es que ni el gobierno ni la oposición han presentado un plan económico creíble para solucionar los enormes desequilibrios macroeconómicos y al mismo tiempo reactivar la economía. No porque ignoren lo que se debe hacer, sino porque saben del tremendo costo político que tendría el solo anunciarlo.

El socialismo del siglo XXI logró resultados importantes en materia de bienestar social financiados con los altos precios del petróleo, lo que le permitió tener altos niveles de apoyo popular. Cuando cayeron los precios, y además mermó la producción de PDVSA, se cayó la estantería y no solo se hizo imposible sostener el modelo sino que se quebró el país.

Algunas cifras ilustran el tamaño de la crisis. En la primera década de este siglo Venezuela alcanzó los mayores niveles de crecimiento de América Latina, pero desde el 2014 el PIB viene en franco retroceso con una caída acumulada superior al 16%; al mismo tiempo los precios se dispararon llegando a una hiperinflación superior al 600% anual, y el déficit fiscal, que ya era de los más altos de la región, llegó a ser el 16% del PIB el año pasado.

La causa próxima del desbarajuste ha sido la reducción de los ingresos petroleros: mientras que en 2012 las exportaciones venezolanas se acercaban a los 100.000 millones de dólares, en 2016 cayeron a menos de la tercera parte. En consecuencia las importaciones también se desplomaron a solo 20.000 millones de dólares frente a un máximo de 66.000 millones cuatro años antes. A pesar del ajuste comercial el déficit de la balanza de pagos se ha incrementado por la ausencia de inversión extranjera y la fuga de capitales.

En un país con altísima dependencia de bienes importados, tal caída de las importaciones ha significado una gran desabastecimiento de bienes de consumo, aún los de primera necesidad, lo que junto con el acaparamiento y el auge del mercado negro explica tanto la hiperinflación como la pérdida de apoyo popular del gobierno.

No hay una receta fácil para superar tamaña crisis, pero si se conocen algunas de las medicinas que se deben aplicar. Una de ellas es acabar con el régimen cambiario que hoy tiene tres tasas de cambio distintas: la Dipro a 10 bolívares por dólar, la Dicom a 712 y la paralela que está por encima de 4.000. Son enormes el arbitramento y la corrupción que generan estos deferenciales. Otra es la reducción de los subsidios a la gasolina que distorsionan todo el sistema de precios e incrementan el déficit fiscal.

El problema es que, si bien estas medidas son indispensables, cualquier gobierno que intente aplicarlas, así sea de izquierda, derecha o centro, no dura más de 15 días en el poder. Por eso ningún político se atreve a proponerlas de frente. Si a esto se añade la falta de consensos económicos en los 28 partidos de oposición, que solo están de acuerdo en sacar a Maduro pero no en que harían después, se comprende por qué la falta de solución a la crisis económica es un obstáculo para resolver la crisis política.

1 Comment

  1. ¡Maduro es un dictador porque no me deja tumbarlo!
    11 abril, 2017
    ¿Cómo es posible que el régimen de Nicolás Maduro no permita que los guarimberos puedan ejercer su legítimo y pacífico derecho a la protesta? Sinceramente estamos en una dictadura. No puede ser que un guarimbero no pueda quemar tranquilo un Punto de Control del Metrobús de Caracas, a la altura de Altamira, sin que los reprima la Guardia Nacional.==

    En Venezuela ya no se respetan los derechos humanos. ¿Dónde más se ha visto que un manifestante pacífico no pueda ir, tranquila y pacíficamente, a incendiar la Dirección Ejecutiva de la Magistratura (DEM), sin tener que sufrir la consecuencia de enfrentar a la Guardia Nacional, violando el legítimo derecho de todos los ciudadanos, de quemar las instituciones públicas cuando a uno le venga en gana, que para eso uno es venezolano?==

    Por ejemplo, el pasado sábado, los manifestantes pacíficos, muy pacíficamente, querían llegar hasta Pdvsa (Petróleos de Venezuela), en La Campiña, para incendiarla también, como ya lo habían hecho con la DEM, en la Av. Francisco de Miranda. Pero, hay que ver que el réeeeeegimen de Nicolás Maduro, es una dictadura, al punto de que la Guardia Nacional impidió que los manifestantes llegaran hasta Pdvsa. ==
    Y bueno, como es lógico, los manifestantes pacíficos, ejercieron su pacífico derecho de lanzar escombros y piedras de inmenso tamaño, así como bombas molotov, a las fuerzas del orden público que no los dejaban pasar hasta la sede de la principal empresa del Estado para incendiarla. ¿No y que todos somos dueños de Pdvsa pues? Eso le da derecho a uno a prenderle fuego cuando uno quiera. La cosa fue tan pacífica, que la Av. Libertador quedó tapizada de piedras, escombros y cualquier clase de objeto contundente. Y no puede ser que la policía no sea lo suficientemente democrática y respetuosa de los derechos humanos, que tengan que responder con bombas lacrimógenas. Sinceramente.
    Los organismos internacionales, que velan por la democracia y los derechos humanos en el mundo, tendrán que darse cuenta de que en Venezuela existe una dictadura, pues ¿cómo es posible que los manifestantes, muy pacíficamente, no tengan derecho de trancar la principal arteria vial de comunicación del país, es decir la autopista Francisco Fajardo, durante varios días, impidiendo la circulación del resto de los venezolanos y venezolanas? Porque es que, en realidad, quien colapsa el tránsito de la autopista es el dictador de Maduro, que no quiere renunciar, porque si él se hubiera dejado tumbar, ya todo esto hubiera acabado y tendríamos un nuevo presidente, pacífico y democrático.==

    La mejor prueba de que Maduro es un dictador, es que no se deja tumbar. Si Maduro, de verdad, fuera demócrata, tendría que irse y evitar que los guarimberos tengan que usar sus vacaciones de Semana Santa para estar incendiando cosas en la calle o montando guarimbas.==

    Tampoco se entiende cómo es posible que los medios públicos, cómplices de la dictadura, y los periodistas enchufados del Gobierno, muestren las imágenes y critiquen a los manifestantes pacíficos que, muy pacíficamente, le entraron a golpes, patadas, e intentaron linchar a un joven, en Altamira, que también estaba manifestando, que se atrevió a decir que debían detener la violencia. Ese joven seguro era un infiltrado chavista bruto animal bestia, que merece todo el repudio de los que manifiestan pacíficamente, incendiando instituciones públicas, autobuses, estaciones del metro y pare usted de contar.==

    ¿Cómo es posible que en Venezuela exista una dictadura tan represiva, que en los tres días de manifestaciones que ha habido, solamente haya más de 50 funcionarios públicos, entre policías y Guardias Nacionales, gravemente heridos y más de cuatro docenas con heridas de menor envergadura. En cualquier país, verdaderamente democrático, este número tendría que ser muy superior, pero como en Venezuela estamos en dictadura….==

    En fin, Maduro, déjate tumbar, ¡para que demuestres tu verdadera vocación democrática!
    MARY PILI HERNÁNDEZ

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