Defendemos la paz: participación social en accion

Opinión Por

La disputa –por supuesto no violenta- por lograr que no se eche atrás lo alcanzado en el Acuerdo de terminación del conflicto armado con las FARC, todo indica que se prolongará durante este cuatrienio. Bueno, así como hay sectores interesados en tratar de desbaratar lo que se acordó y firmó, también hay otros sectores en la sociedad colombiana, interesados en defender esos Acuerdos a los cuales se comprometió el Estado colombiano. Y por supuesto los llamados ’pactos’ que propone el Presidente Duque parece que no pasaran de ser retórica, porque obviamente no van a aceptarlos sus contradictores políticos, que sería con quienes habría que hacerlos. Y el primero y fundamental sería el de respetar e implementar los Acuerdos de terminación del conflicto con las FARC.

En esa controversia política se han venido estructurando diversos grupos de ciudadanos. Pero alrededor de la oposición a las objeciones presidenciales a la JEP y al trámite del Plan Nacional de Desarrollo y los compromisos que deben reflejarse allí con el Acuerdo de Paz, se fue conformando y acudiendo a las redes  sociales, un grupo de ciudadanos diversos y plural que se denominó ‘Defendemos La Paz’ (DLP), donde fueron confluyendo dirigentes mujeres y hombres, políticos de diversas agrupaciones, congresistas, dirigentes sociales, académicos, ex negociadores de los Acuerdos tanto del Gobierno como de las FARC, víctimas del conflicto armado, periodistas, empresarios, miembros de diversas iglesias, columnistas, dirigentes indígenas y de las comunidades afros, en fin, una muestra muy cercana de la rica diversidad de nuestra sociedad.

El primer pulso se ganó, porque el Congreso, negó las objeciones presidenciales, en Cámara de Representantes por 110 contra 44 y en Senado por 47 contra 34;  la Corte Constitucional tomará la decisión que corresponde en derecho. Ahora, la necesidad de que se adelanten acciones ciertas y eficaces –no simplemente retóricas-  para proteger a los líderes sociales y a los reincorporados de las FARC, se ha planteado como otro campo de preocupación y convergencia.

Se fue estableciendo una estrecha y novedosa relación horizontal entre sociedad y representantes políticos, se les nutrió de iniciativas, propuestas, sugerencias y se debatieron, se elaboraron y discutieron pronunciamientos públicos, se animó a la bancada congresional, tanto de Cámara de Representantes como de Senado de la República, amiga de honrar y defender los Acuerdos de Paz y sin duda se logró de esa manera que nuestros congresistas de ‘Defendemos la Paz’ contaran con un acompañamiento múltiple y diverso para lograr, dentro del marco de la legalidad, la defensa de los compromisos acordados para terminar el conflicto con FARC. También se promovieron y realizaron movilizaciones sociales y se comenzó a establecer capítulos regionales de ‘Defendemos La Paz’. Y todo esto, sin que existan jerarquías ni jefaturas, sino dentro de un gran respeto y escuchando los argumentos es como se han venido construyendo los consensos.

No hay duda que ‘Defendemos La Paz’ se está convirtiendo en un actor social y político de relevancia nacional –no significa que se va a convertir en un partido político, eso no está en la perspectiva de nadie-, pero sí en un espacio permanente de convergencia de los amigos de la paz y que están convencidos de la defensa de los acuerdos de paz y los aspectos derivados, en relación con su implementación, que son un compromiso de país el cual nos convoca y nos lleva a adelantar acciones para incidir en las políticas públicas, en la Sociedad y el Estado.

Doctor en Ciencias Políticas, de la Universite Catholique De Louvain, y Magister en Política Social de la Universidad Externado de Colombia. Es autor de múltiples investigaciones y actualmente Profesor asociado de la Universidad Nacional.

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