Educación y cultura: dos elementos que fortalecen la justicia en Colombia*

Opinión Por

Es importante entender que el problema de la corrupción no se supera únicamente con normas o instrumentos punitivos más severos. La solución puede estar en la educación y en la cultura. Esto aplica no sólo a la justicia sino a todas las ramas del poder público.

Todos los días jueces, magistrados de tribunal y magistrados de las altas cortes cumplen con la labor de administrar justicia honradamente, acompañados por funcionarios judiciales sin los cuales ello no sería posible. Iván Darío Gómez Lee, en una columna de 2016, recata los avances y los resultados de la justicia en Colombia. Señala que “En el año 2015 fueron producidas en todas las jurisdicciones 2’358.064 decisiones definitivas. En el año 1993 eran 566.827 sentencias. Es decir, no hay retroceso ni decadencia. Con ese resultado los 5.422 jueces y magistrados de Colombia lideran una organización altamente productiva.” http://www.semana.com/opinion/articulo/ivan-dario-gomez-lee-crisis-en-la-justicia-siembra-temor-en-la-democracia/468022

No podemos negar que existen problemas y retardos en la justicia. Pero debemos reconocer que hoy no existe funcionario judicial que esté exento de ser llamado a un estrado judicial, es decir, por fuera de ley. Eso es un aspecto positivo.

En un estudio publicado por la organización The World Justice Proyect (WJP), en 2016, el sistema judicial colombiano se ubica en el puesto 71 entre 113 países, y en Latinoamérica ocupa el puesto 19 entre 30. Esto muestra que Colombia ha avanzado y hace esfuerzos para mejorar sus instituciones judiciales. https://worldjusticeproject.org/sites/default/files/documents/RoLI_Final-Digital_0.pdf

El pasado viernes en una entrevista con la revista Semana, el exmagistrado de la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, Arturo Solarte, ante la pregunta sobre qué se debe hacer para superar la crisis de la justicia, contestó:

“Destaco, en primer término, la importante labor que diariamente, en forma callada, realizan muchos funcionarios y empleados judiciales, honestos y competentes. No comparto la generalización con la que se ha tratado el tema. En todo caso, no se puede desconocer la gravísima situación que se presenta con lo que han destapado las últimas revelaciones.”. http://www.semana.com/nacion/articulo/exmagistrado-arturo-solarte-habla-de-su-renuncia-en-la-corte-suprema-de-justicia/540528

No obstante, lo anterior, en los dos últimos años, algunos hechos nos ponen a reflexionar sobre la justicia en nuestro país. El caso de Fidupetrol; la venta de fallos judiciales en Villavicencio; recientemente el caso de algunos miembros de la Corte Suprema de Justicia que están siendo investigados por presuntos hechos de corrupción, entre otros.

Pese a todo ello, la invitación es no llenarnos de negativismo. Todo lo que está sucediendo permite depurar nuestra justicia como lo dijo Juan Carlos Henao, rector de la Universidad Externado de Colombia, al presentar las XVIII Jornadas Internacionales de Derecho Administrativo el pasado 30 de agosto en la Universidad: “La corrupción es una aptitud mental, lo único que es de uno es la pureza”.

Frente a los problemas de la justicia, una herramienta útil para superarlos es la ética. Esta debe ser una materia obligatoria en las facultades de derecho y en los programas académicos de primaria y secundaria. Como lo señaló Pitágoras, “educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.

Las facultades de derecho pueden contribuir enormemente para eliminar el cáncer de la corrupción y superar los problemas actuales de la justicia, la cual, como dijimos antes, realiza esfuerzos para mejorar en términos de transparencia y efectividad.

Esa contribución puede darse a partir de la formación de profesionales que contribuyan a solucionar los problemas de la sociedad en forma justa. El éxito profesional no debe medirse por posiciones o por ingresos económicos, sino por una contribución real, es decir, soluciones efectivas a los problemas, bajo la noción de justicia o de derecho justo.

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