¡El candidato soy yo!

Opinión Por

Como si la crisis de liderazgo en este país no fuera lo suficientemente grave, con el alto gobierno, las cortes, el congreso y los organismos de control sin credibilidad ante la ciudadanía. Ahora los dirigentes políticos que buscan suceder a Juan Manuel Santos nos siguen dividiendo innecesariamente.

Sin hablar de quien sea el candidato del Centro Democrático – porque seguramente ahí elegirán democráticamente a partir de hacia donde se incline el jefe – todas las corrientes políticas del país están haciendo acercamientos con otros extremos antes de ordenar la propia casa.

Los conversadores están más preocupados por acercarse al Centro Democrático que por ponerse de acuerdo entre ellos, mientras que los candidatos que representan las ideas y a las bases del partido, los parlamentarios no se deciden. Tanto Ordóñez como Marta Lucía están esperando generar una campaña ciudadana que recoja el descontento de la clase media y que los haga atractivos al uribismo. El primero es feliz repitiendo su discurso de la nulidad de su elección es el cumplimiento del primer pacto de La Habana, pero por los hechos de corrupción y las irregularidades con que se reeligió en su cargo. La segunda posa de independiente, pero todo su discurso nace a partir de que cuando era uribista pura sangre, la directriz era: “Reelección o Santos”, y como ella no encajaba, se fue por firmas, para luego aterrizar en el partido conservador, pero ahora vuelve a recoger firmas como una opción independiente, que no representa a los partidos. Otro chiste que se cuenta solo.

En extrema izquierda el panorama es ciertamente el más desconcertante, porque Clara López, Jorge Enrique Robledo y Gustavo Petro que llegaron ser militantes del Polo Democrático al mismo tiempo, que sin duda tienen las mayores coincidencias en cuanto al modelo de país, desarrollo económico, y otras tantas cosas más, no son capaces de sentarse a lograr consensos que no los unjan como candidatos a ellos mismos sobre los otros dos; sin mencionar que esperan una especie de acto de contrición, una disculpa pública. Una vez una persona cercana al partido comunista y las FARC me dijo: Nosotros en la izquierda no somos capaces de ponernos de acuerdo en la mesa directiva de un directorio local en Bogotá. En cambio los de derecha se reparten la torta y se dan pasito para no quedarse por fuera de la repartición, por eso no vamos a tener presidente nunca.

Claudia López y Sergio Fajardo parecen estar un poco más abiertos a lograr acuerdos, en especial ella. Si bien tengo la percepción de que ninguno de los dos pasaría a segunda vuelta, creo que Claudia lograría un mejor resultado electoral, sería “el palo” de la primera vuelta. Ambos vienen haciendo la tarea de construir las estructuras que no tienen en las regiones a partir de la recolección de firmas.

En el Partido Liberal, mi partido, el escenario no es menos claro: Viviane Morales, Edinson Delgado, Luis Fernando Velasco, Juan Manuel Galán, Juan Fernando Cristo y Humberto De La Calle. Seguimos sin ponernos de acuerdo si consulta o no, si abierta o no, si en marzo o no. No voy utilizar esta oportunidad para decirles cómo escoger candidato, lo cierto es que las bases liberales exigen un candidato propio que se la juegue por una agenda liberal del siglo XXI.

En Cambio Radical, un partido político joven, van apoyar a una joven promesa que con un discurso independiente, que viene a hacerle críticas a este gobierno impopular y que cuenta con el apoyo de muchos para evitar que nos volvamos Venezuela – otro chiste que se cuenta solo-.

En este país tenemos gente valiosa y con mucho que aportar, pero sin duda uno no se puede volver candidato presidencial porque tiene ganas, o porque se hizo contar como senador y sacó más de 50.000 votos; pero muchísimo menos porque esos 50.000 le pidan a uno que sea candidato.

Para ser presidente en este momento coyuntural se necesitan consensos alrededor de las ideas, no de las personas. Pero parece que nuestra dirigencia está pecando de egocentrista, todos se creen como las únicas opciones posibles de ganar, quieren construir coaliciones sólo si son alrededor de ellos mismo.

Ñapa… ¡GRACIAS A DIOS alguien por fin pudo peinar al ministro Pumarejo para que no recibiera al Papa tan despelucado!

Abogado de la Universidad del Rosario con estudios en Teorías Contemporáneas de la Justicia de la Universidad de Harvard. Ha trabajado asesorando a la empresa privada y también en campañas políticas. Desde 2015 ha estado vinculado a la Dirección Nacional Liberal del Partido Liberal Colombiano.

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