El futuro del programa “ser pilo paga”

Opinión Por

A escasos meses de elegir congresistas y nuevo Presidente, es indispensable pensar cómo garantizar la continuidad de proyectos que han contribuido a mejorar el futuro de los jóvenes y sus familias en Colombia. Es el caso de “Ser Pilo Paga”, que ha beneficiado a más de 30 mil estudiantes de los estratos 1 y 2, quienes tienen la posibilidad, gracias a sus buenas calificaciones académicas, de ingresar a universidades de alta calidad.

El gran logro de este programa en Colombia, que es similar a otros que se ofrecen en países latinoamericanos, es que ha contribuido a cerrar paulatinamente las brechas educativas, al facilitar que estudiantes de bajos recursos económicos ingresen a una institución acreditada en alta calidad.

El debate en torno a “Ser Pilo Paga” implica, sin embargo, no sólo garantizar su continuidad, sino redireccionar el enfoque de la inversión de recursos públicos a través del ICETEX, que hoy se concentran en un 87% en favor de las universidades privadas, excluyendo a las universidades públicas, que han demostrado tener niveles de calidad muy competitivos.

Una distribución más equilibrada de los dineros del Estado en este programa, aliviaría sin duda el déficit cercano a $500 mil millones que tienen hoy las universidades públicas. Si los recursos del Estado fueran en su mayoría a estas universidades, estaríamos beneficiando a un número superior de jóvenes y se financiarían proyectos de mejoramiento de la calidad, que hoy no han podido ofrecer mejores resultados por ausencia de presupuesto. Es claro que con lo que cuesta mantener a un estudiante en una universidad privada, podríamos garantizar la educación de cinco jóvenes en una universidad pública.

Este modelo actual de “Ser Pilo Paga” le resta recursos a la universidad oficial, lo que conlleva a que muchos de sus planes de investigación, modernización e innovación no tengan los avances necesarios y empiece a consolidarse la idea de que sus niveles de calidad son bajos y, por lo tanto, la manera de solucionarlo es enviando a los mejores estudiantes a las universidades privadas. Craso error.

El compromiso que debe asumir el gobierno nacional y el Congreso es procurar fortalecer el sector público de la educación e incentivar que las universidades a cargo del Estado se comprometan a buscar soluciones innovadoras y factibles en tormo a los requerimientos más sentidos de la sociedad, del mercado laboral y de la competitividad territorial.

No podemos olvidar que la educación es un derecho de todos, que es posible garantizarlo haciendo un buen uso de los dineros públicos al enfocar mejor la inversión y posibilitando no sólo el aumento de las coberturas en los establecimientos públicos, sino mejorando su calidad.

Actual Presidente del Consejo de Bogotá. Es Administrador de Empresas, con una Especialización en Negocios Internacionales y Política Económica en la American University de Washington y en Gobierno, Gerencia y Asuntos Públicos en la Universidad de Columbia de Nueva York.

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