EL TERRORISMO COMO “ARGUMENTO”

Opinión Por

La paz ya no estará en el debate presidencial de 2018.

Eso dicen algunos, especialmente los seguidores de Claudia López y Jorge Robledo, nuevos adalides de la lucha anticorrupción en el país, quienes ya empezaron a fustigar las palabras de Humberto de la Calle del pasado 11 de marzo en la emisora Blu Radio, quien afirma que en dicha elección habrá una coalición a favor de la paz y otra en contra de ella.

Sin embargo, para quienes creemos que la firma del Acuerdo de la Esperanza, el pasado mes de noviembre de 2016, no era la mágica terminación del conflicto armado, sino el inicio de un parto complicado que nos traerá un nuevo país, donde la violencia de origen político no sea el pan de cada día, tenemos como ciertas las palabras de De la Calle, por lo que consideramos es necesario defender lo avanzado en el proceso de implementación de lo acordado con las FARC y  rodear la mesa de diálogos con el Ejército de Liberación Nacional-ELN, aunque se nos empiece a señalar de que estamos usando el terrorismo como argumento a favor una candidatura respaldada por los Partidos de la U,  Liberal y Comunista para el debate presidencial que se avecina.

No nos podemos llamar a engaños, la guerra sigue viva y el proceso de paz con las FARC, aún no ha rendido los resultados esperados.

Hace un mes, el 14 de febrero, en Pipiral Meta, el ELN activaba una carga explosiva contra una patrulla del Ejército Nacional en la vía Villavicencio-Bogotá, afortunadamente sin lesionados; días después, el 19 de febrero un comando urbano del ELN atacó con explosivos una patrulla policial dejando como resultados 26 personas heridas, 24 policías y 2 civiles  y la muerte del patrullero Albeiro Garibello Alvarado; la semana pasada, enfrentamientos entre el ELN y bandas neoparamilitares autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia obligaron a aproximadamente 340 personas en 108 familias del Alto Baudó, a desplazarse a Pie de Pató, en Chocó por miedo a ser víctimas del enfrentamiento armado.

Por esos heridos, esos desplazados y los muertos que han dejado las acciones armadas del conflicto que aún vivimos con el ELN, es que quienes hemos respaldado la paz política, no podemos callar y dejar pasar por alto que aún la violencia política sigue viva a pesar del Acuerdo con las FARC.

Ahora, la parsimoniosa aprobación del paquete legislativo que desarrolla el Acuerdo General para la terminación del conflicto firmado, por supuesto que tampoco podríamos asimilar como el nuevo país que viene después de la finalización de una guerra, ni mucho menos la ineficacia en la construcción y adecuación de las zonas veredales de transición y normalización, ni la ausencia en la minuta, de pañales y leche en polvo para los bebés de las insurgentes, porque ellos, técnicamente no son guerrilleros.

Con el perdón de los seguidores de los precandidatos de la “Unidad Democrática”, Claudia López y Jorge Robledo, no se puede ser tan miope socialmente hablando para no entender que la paz aún no es un tema visto que se resuelve con un simple “adiós a las FARC”.

Como dijera Humberto de la Calle, es peligroso para el país que en 2018 haya la posibilidad de que se acabe lo acordado con las Farc, no sólo porque se puede reiniciar la guerra que curiosamente no sufren los urbanos seguidores de Claudia López y Jorge Robledo, sino porque el Estado se reventaría atendiendo a las víctimas que ya superan los 8 millones y combatiendo de nuevo dos frentes de batalla.

Los que creemos que la paz no ha llegado, no podemos dejar que nos callen, tildándonos de terroristas, de auxiliadores de las insurgencias o de comunistas.

Mientras sigan los atentados contra los oleoductos, sigan los desplazamientos forzados en las áreas rurales, sigan los asesinatos de líderes sociales a manos de bandas neoparamilitares o disidencias insurgentes, sigan atentando contra patrullas militares y sigan muriendo policías como Garibello, no podemos decir que la paz política se resolvió y que debemos fijarnos exclusivamente en los actos de corrupción del Gobierno Nacional, como si sólo tuviésemos una única neurona.

Como dijera la novia del policía Garibello, la guerra no se acaba con más guerra, por ello hay que seguir en la lucha y construir para 2018 una #CoaliciónPorLaPaz que garantice que de una vez por todas, cese la horrible noche.

 

Zootecnista Universidad Nacional de Colombia, Candidato a Magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional. Coordinador Nacional para asuntos de Paz de la Organización Nacional de Juventudes Liberales 2014-2018.

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