El turismo la puerta del desarrollo de las regiones

Opinión Por

En los últimos años el sector turístico es uno de los sectores que mayor crecimiento de forma sostenida, convirtiéndose en una fuente de divisas importante y de atracción de nuevos inversionistas; y no es para menos, en el ultimo año el turismo creció alrededor de un 27%.

Como consecuencia del gran crecimiento del sector del turismo se estima que alrededor de 6,5 millones de extranjeros visitaron Colombia dejando divisas por un valor de 5 mil millones de dólares, los cuales son cifras récords para este sector de la economía colombiana que se suman a otras cifras récord como la capacidad hotelera y su crecimiento.

Pero una parte considerable del crecimiento del turismo y del incremento de los viajeros internacionales obedece a la mejora de seguridad y la pacificación del territorio nacional, tal y como lo expresó Samy Bessudo presidente de la empresa AVIATUR en su entrevista con la revista DINERO del pasado 12 de marzo, al manifestar que el proceso de paz ha permitido mejorar la imagen favorable del país y por ende permitir atraer a los viajeros y a las aerolíneas al territorio nacional.

Este gran potencial que tiene el sector turístico se debe poder aprovechar no solo para que el sector crezca para convertirse en un referente mundial, sino también en motor del crecimiento económico y del desarrollo en especial para las regiones de Colombia, pero para lograr este objetivo se requiere una política pública que permita desarrollar toda la cadena de valor.

Lo primero que se tiene que poder engranar es la mega oferta turística encabezada por los grandes hoteles y cadenas turísticas con las comunidades, integrándolas en partes del proceso de producción de oferta turística, adicionalmente se requiere profundizar la política de corredores turísticos, y la apuesta de turismo comunitario del Ministerio de Industria y Comercio, junto con un plan más ambicioso de desarrollo de infraestructura.

Cuando uno piensa en desarrollo de infraestructura lo primero que se le viene a la cabeza son las autopistas 4G, pero la infraestructura es mas que vías, en el caso particular del turismo es puertos para que arriben los cruceros a nuestras costas caribes y la inexplorada costa pacífica y además son aeropuertos; es desarrollar los aeropuertos departamentales para descentralizar el aeropuerto El Dorado, es decir, que los viajeros internacionales puedan llegar directamente a sus destinos en las distintas regiones sin tener que pasar por la capital, esto con el fin de reducir costos al viajero y hacer mas competitivo al turismo nacional, y aunque el gobierno ha avanzado en este punto se requiere que se mantenga estas inversiones en la regiones y en los departamentos que tienen un gran potencial poco aprovechado. También es poder conectar con vías los distintos parques nacionales y las regiones apartadas para que puedan ofrecer sus servicios desconocidos como es el caso de los llanos y el sur de Colombia.

Pero impulsar el turismo es mas que inversión en infraestructura, y más si un país se quiere convertir en un verdadero impulsor del desarrollo regional y en una herramienta de la eliminación de la pobreza que aqueja a nuestros departamentos.

Para esto hay que lograr armonizar e incluir a las distintas comunidades locales dentro del gran engranaje de la cadena de valor del sector turístico, sin excluir a los grandes inversores del sector, al contrario que se complementen para ofrecer un mejor servicio, porque sino se logra incluir a los comunidades en el proceso turístico se limita el potencial de generación de desarrollo, al limitar el aporte de la comunidad a solo la generación de puestos de empleo pero negándoles un parte de los ingresos que este sector genera.

Para que las comunidades puedan desarrollarse junto con los grandes inversores, implica organizarlas en cooperativas o empresas de carácter solidario que le ofrezcan servicios conexos o complementarios a las grandes cadenas hoteleras y empresas de viajes, por ejemplo, servicios de transporte, guía turística, venta de artesanías o productos varios, gastronomía típica o insumos varios, si se logra este proceso complementario el turismo no solo se convierte en una fuente de empleo en las regiones sino que permitirá la apropiación de una porción de las rentas que genera por parte de las comunidades, porción del ingreso que fortalecerá sus empresas o cooperativas y generará una fuente de ingresos para sostener el desarrollo y mejores condiciones de vida de sus miembros.

Un ejemplo que facilita explicar el fenómeno dicho anteriormente es el de los restaurantes de alta cocina que buscan tener contacto directo con el agricultor para controlar la calidad de los alimentos que están ofreciendo, pero en este proceso se amplia la cadena de valor y se hace participes a los agricultores del sector de la alta cocina permitiéndoles obtener ingresos, muy distinto seria si estos excelentes restaurantes le compran sus insumos a un gran distribuidor que solo importa los alimentos, este pequeño ejemplo ilustra el potencial que el turismo tiene si se logra encadenar con las comunidades y la población de las regiones donde se instalan las grandes empresas de este sector.

Adicionalmente pero no menos importante es el potencial del turismo comunitario como una opción de integrar a la comunidad en la oferta total de los servicios turísticos, es decir que las comunidades puedan no solo ofrecer los servicios conexos sino el servicio de alojamiento o de administración del principal atractivo turístico de la región, este modelo de turismo es especialmente efectivo en regiones donde nunca ha habido penetración de las grandes cadenas turísticas y se tienen comunidades campesinas, indígenas o afro bien organizadas o que se puedan organizar para construir empresas cooperativas o asociativas que administren el atractivo principal de la región y ofrezcan todos los servicios que requieren los turistas.

El turismo comunitario, como mecanismo de economía participativa de las comunidades en el sector del turismo, permite organizar a toda una comunidad para ofrecer distintos servicios turísticos y culturales que mejoren la experiencia ofrecida, y además también mejoran de forma inmediata la calidad de vida de sus miembros al dotarlos de ingresos y generar mecanismos de distribución de la riqueza que permita a las comunidades desarrollarse y tener ingresos para vivir dignamente.

En conclusión el sector de turismo en Colombia tiene un gran potencial para desarrollar nuestra economía, pero se tiene que aprovechar, y para aprovecharlo se requiere no solo atraer al gran inversionista que es importante, sino también, hay que vincular a las comunidades y permitiéndoles que se organicen y sean participes de la cadena de valor de este sector que tiene un gran futuro por delante.

Economista y Magíster en Economía de la Universidad Externado de Colombia. Analista de deuda del Ministerio de Hacienda y Docente de la Universidad Externado. Asesor y consultor en modelación macroeconómica.

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