«El violador eres tú»

Opinión Por

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, pasaba por el Parque Nacional en Bogotá, y observaba a los marchantes (además de los que protestan actualmente contra el gobierno), hablar a través de megáfonos sobre la conmemoración de ese día, recordando a Rosa Elvira Cely, asesinada brutalmente en ese parque.

Los días siguientes, se volvió viral en las redes sociales lo que han denominado el himno feminista, con su llamativo coro “El violador eres tú”, cuyas opiniones y memes en las redes sociales me han hecho reflexionar bastante sobre la forma como se propagó este canto alrededor del mundo, con múltiples adaptaciones de colectivos feministas, incluyendo Colombia, y con múltiples burlas.

Y es que mientras se intenta descalificar este himno, los críticos parecen justificar precisamente lo que intentan decir los colectivos, y la falta de comprensión sobre la realidad de viven millones de mujeres, en una sociedad patriarcal, y sí, vivimos en una sociedad patriarcal, pero ya revisaremos eso.

Atacadas por supuestamente difundir odio, por “exagerar”, por “criminalizar” al Estado, por autodenominarse feministas, en un total desconocimiento del término, una vez más opinadores, y ciudadanos en las redes sociales, alejan los datos, de la realidad, pero peor todavía, no ven más allá de las palabras de un himno, en los simbolismos y meta-mensajes que lanzan estos colectivos, a mi juicio, completamente justificados.

No voy a decir que no hay radicales, pues entre todo pensamiento siempre hay alguien que intenta canonizarlo con intransigencia, y eso incluye al feminismo, pero en general, el mensaje es claro, las cifras ciertas, y las críticas en su mayoría muy flojas.

Colombia

Aunque el colectivo LAS TESIS, de Valparaíso, Chile, es reconocido como creador del performance (no me quedaré en el contexto original en el que nace), su réplica mundial y mensaje general es aplicable a múltiples países.

En Colombia, las cifras reflejan la realidad política y social que viven las mujeres, que sufren de diferentes violencias desde niñas (tomaré datos de Medicina Legal en el caso de mujeres menores de edad para dar una idea, pues en el caso de los adultos las cifras no son menos crudas), sólo entre 2015 y 2017, 356 menores de edad fueron asesinadas en el país, menos del 20% fue tratado como feminicidio, y según la Fiscalía casi el 70% de esos casos no ha llegado (y quizá nunca llegue) a ejecución de penas.

No en vano la letra de este himno feminista reza: “Es feminicidio, impunidad para el asesino, es la desaparición, es la violación.”

Pero el modo y el lugar también lo describen, ¿No les pasa que, en los hogares, las hermanas, hijas, sobrinas, son más controladas en sus tiempos de llegada a sus hogares y actividades diarias?

Otra parte de la letra, en este caso el coro, dice: “Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía.”

Eso no es otra exageración de un grupo de feministas, desde 2013 y hasta 2017 según Medicina Legal, 316 mujeres menores de edad fueron asesinadas en Colombia en vía pública, ante la mirada de transeúntes, y como vimos, la mayoría de esos casos quedará en la impunidad (sin contar la cifra de mujeres adultas).

El lugar donde más asesinan a mujeres menores de edad es en sus propias viviendas.

La cultura de: ¿Quién la mandó a salir así vestida?, pero ¿Qué hacía “esa niña” en ese lugar tan peligroso?, son excusas arcaicas, que todavía no abandonan el imaginario colectivo.

Y finalmente, ¿Cómo es eso del himno que dice: “El patriarcado es un juez, que nos juzga por nacer, y nuestro castigo es la violencia que no ves”?

Varios en las redes sociales, hicieron largas listas de medidas de discriminación positiva que se han usado en las leyes para intentar revertir otro gran hecho evidente, las mujeres en Colombia, como en muchos lugares del mundo, nacen en una nación gobernada por hombres, que dan preferencia a otros hombres.

Una cifra reciente y sencilla es bastante ilustrativa, en las pasadas elecciones regionales, solo el 37% eran candidatas, y mientras, Claudia López ganó la alcaldía de Bogotá (la primera mujer en lograrlo), Virna Johnson la alcaldía de Santa Marta, y Elsa Noguera la gobernación del Atlántico, la mayoría de los demás cargos en grandes plazas a disputarse en esa elección quedaron en manos de hombres (como siempre lo ha sido), y se sentarán junto a sus compañeros alcaldes y gobernadores, en lugares de poder donde en pleno Siglo XXI siguen siendo la excepción (de hecho, solo el 16% de candidatos a Alcaldías, eran mujeres).

¿Será que todo lo anterior no es suficiente para que un grupo de mujeres salga a las calles a realizar una manifestación pacífica pero creativa que llama la atención de esas realidades?

A los críticos que no creen que las mujeres deban llamar la atención por las medidas tomadas hasta ahora a su favor, como claramente insuficientes, por la falta de comprensión de su rol social, muchas veces impuesto, creo que deberían ver por un momento las evidentes cifras oficiales, y la sociedad en la que vivimos. Y no señores, para aquellos hombres que se sintieron “violadores” al escuchar el himno, no se están refiriendo a todos nosotros por el hecho de ser hombres, se refieren al Estado que no ha tenido la capacidad de atender estos casos, a los que propagan la revictimización de las mujeres que han sufrido estas violencias, y a los que sí son los violadores, en un meta-mensaje que más que insulto, es un llamado a no olvidar que esto de hacer una sociedad más justa para las mujeres, es algo que nos incluye a todos.

Politólogo con Énfasis en Comunicación Política. Fue director del programa radial Politizate de Poliradio y Estratega digital del Partido Liberal Colombiano. Investigador en temas electorales.

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