En Valledupar foro por la paz

Opinión Por

Gracias a los esfuerzos que realiza la Cámara de Comercio de Valledupar, bajo la acertada dirección de Dr. José Luis Urón, se llevó a cabo el participativo “FORO: EL DERECHO A LA PAZ”, en los salones de conferencias del hotel Sicarare, el día jueves 23 de mayo del año en curso.

La asistencia fue masiva y caracterizada por la presencia de dirigentes regionales de la Federación Nacional de Comerciantes Fenalco, el Dr. Octavio Pico Malaver, Director Ejecutivo, oficiales activos de las fuerzas militares y de policía, dirigentes de la sociedad civil representada por abogados, maestros, dirigentes sociales y regionales quienes manifiestan su ineludible compromiso por hacer de los esfuerzos de Paz una realidad objetiva y tangible en esta región de la nación tan golpeada por la violencia, que inundó de sangre sus acogedoras tierras.

Como panelistas intervinimos, el Dr. Jaime Araujo Rentería, Exmagistrado y Expresidente de la Corte Constitucional; el Dr. José Luis Urón Márquez, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Valledupar y Alonso Ojeda Awad, Exembajador de Colombia en Europa y vicepresidente del Comité Permanente de Defensa de los Derechos Humanos. CPDH.

Se discutieron puntos centrales como la vigencia de los Derechos Humanos y Sociales y la irrenunciabilidad de los mismos. La humanidad en su largo y dramático caminar, después de padecer todos los horrores de las guerras y las violencias, logró sistematizar el gran acuerdo de Los Derechos Humanos y Sociales que fue en definitiva el que lo logró abstraer de la irracionalidad perversa y proyectarla hacia las alturas. acercándola a lo espiritual para que pueda cumplir su papel honroso sobre la faz de la tierra.

Para Colombia es un honor presentar en el concierto mundial de naciones el logro supremo constitucional que consagra la Paz, como un Derecho y un Deber de obligatorio cumplimiento, inscrito en el artículo 22 de la Constitución Política de 1991.

Se establecieron, con claridad meridiana, las palabras del reverendo padre jesuita Francisco de Roux al decir que: “La Paz es una tarea y un compromiso de la sociedad civil, donde no deben inmiscuirse los intereses políticos”. Concedió en esta forma el destacado sacerdote, director de la Comisión de la Verdad, en nuestro terruño, toda la importancia en manos de quienes hacen posible la existencia de la vida que es la sociedad civil. Sin embargo, llevamos 28 años de esta patriótica y humanitaria decisión y todavía amplios sectores de la opinión persisten, patológicamente, en desatar los odios y las guerras fratricidas.

Por mi lado plantee que nuestra historia es la historia de la violencia, del despojo y de la muerte. La llegada de los invasores españoles a nuestras tierras “fue un cataclismo social sin precedentes, en nada comparable a las innumerables invasiones y guerras de conquista que registra la historia…Fue un genocidio que despobló hasta los huesos un continente habitado por decenas de millones de personas, en parte a causa de la violencia vesánica, de los invasores”, según Antonio Caballero en su libro “Historia de Colombia y sus oligarquías”. 2018.

“Lo vesánico se refiere a una enfermedad mental furiosa, muy intensa. Loco, demente, alienado mental y furioso”. Tomado del diccionario.

Lo anterior, nos permite colegir que estamos frente a la violencia como una enfermedad mental que transmitieron en el código genético los españoles cuando embarazaban a nuestras indígenas, constituyéndose lo que somos, una sociedad mestiza con profunda inclinación a la violencia vesánica.

Desde este punto de vista la violencia es también un grave problema médico con altos contenidos de enfermedad hereditaria, reproducida por los marcadores genéticos transmitidos por los invasores españoles a través de la mujer indígena.

El famoso investigador ya fallecido y profesor de genética de la Universidad Nacional, Emilio Yunis reconocía en los simposios médicos, entre sus colegas afines, que la violencia nuestra es de origen genética o tiene altos contenidos genéticos.

Los últimos estudios de investigadores neurocientíficos sobre la violencia como Joseph LeDoux y el portugués Damásio, Daniel Goleman y el colombiano Rodolfo Llinás, descubrieron lo que se ha llamado “El secuestro emocional”, donde la emoción secuestra la razón y asume el manejo de los comportamientos humanos, en plena crisis vesánica.

En esta forma se dejó abierta en el Foro, la línea de investigación que debe aportar muchos elementos y claridad al estudio de los comportamientos vesánicos de los colombianos.

Al terminar los panelistas sus intervenciones se dio inicio a una dinámica participación del publico asistente, demostrando en esta forma el alto interés de la sociedad valduparense por los temas de la Paz y el postconflicto.

Fue muy placentero contar con la presencia del escritor y amigo Álvaro Castro Socarrás, así como las investigadoras sociales Leonor Dangond Castro y Catalina Cabrales.  Agradezco la compañía de los doctores José Horlandy y Diomar Barbosa, ilustres paisanos ocañeros.

Vicepresidente del Comité Permanente de defensa de los DD.HH. Fue Embajador de Colombia en Europa. Trabajó en el Programa de Paz de la Universidad Pedagógica de Colombia, y es un reconocido defensor de Derechos Humanos.

1 Comment

  1. ALONSO OJEDA AWAD, Vicepresidente del Comité Permanente de Derechos Humanos, se remonta al hecho del choque cultural y político que fue la conquista y la implantación del colonialismo español; desafortunadamente -agrega-, traemos desde los tiempos del descubrimiento, las heridas de lo que fuera un cataclismo, un brutal genocidio: “de los más de 100 millones de indígenas en los que se calcula para aquellos tiempos la población de América indígena, a la vuelta de pocos años solo quedarían 3 millones”. Esto unido a la posterior, esclavitud, sometimiento , aculturación, discriminación y exclusión, ha dejado para estos pueblos una marca genética, como alienación por la violencia sufrida, una violencia vesánica. Violencia, que sumada a la negación de sus derechos como personas, nos dejaría el veraz y conmovedor testimonio histórico sobre su situación, su defensor ante la cortes españolas, Fray Bartolomé de las Casas en su escrito Breve Historia de la Destrucción de Indias, frente a su contradictor Ginés de Sepulveda, que abogaba por la esclavitud de los pueblos indígenas.
    También nos pone de presente la investigación del profesor Emilio Yunis sobre la tendencia a la violencia de los colombianos y sus causas neurofisiológicas. En la estructura cerebral, profundos fundamentos de saberse excluidos, discriminados, o sin oportunidades, expresa lo emocional latente, a través de la furia, la agresión, la destrucción; es así como lo emocional ha secuestrado a la razón, nublando lo que se denomina la inteligencia emocional que dirige la interrelación social entre individuos y la aceptación del otro. Ello se agrava frente al conocimiento del rosario de descomposición y corrupción que se percibe en los representantes políticos elegidos y en los funcionarios designados que arrodillados ante el poder de los partidos, se desvían de la verdadera esencia de su función de servir al bien común por encima de los intereses particulares y desvirtúan el carácter y fundamento de la democracia participativa.
    Como conclusión de este oportuno foro para reconocer el desarrollo de nuestro Derecho a La Paz, nos queda a los ciudadanos como verdad, que para lograr el axioma de vivir en paz, que encierra este derecho fundamental, todos tenemos que aportar desde la solidaridad, desde el reconocimiento del otro y de la diversidad, desde nuestro compromiso con el reconocimiento de los derechos y adopción de políticas sociales que beneficien a los más necesitados, buscando el bien común; porque no habrá paz sin justicia social, tal como lo determinaba desde los tiempos del derecho romano la frase, OPUS IUSTITIAE PAX. La Paz es Fruto de la Justicia. Y el respeto de este derecho redunda en el interés común, porque : “ La concordia hace crecer las pequeñas cosas, la discordia arruina las grandes.” (Salustio)

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