GOBIERNO Y ELN: BUEN AMBIENTE Y BASES SÓLIDAS

Opinión Por

Terminó el primer ciclo de conversaciones entre Gobierno y ELN, con la acogida generosa del gobierno del Ecuador. El resultado del mismo es alentador. Claro, sobre esta Mesa de Conversaciones gravita la existencia de un acuerdo en proceso de implementación con las FARC y entonces, algunos sectores y analistas tienden a exigirle más, en términos de resultados, de lo que realmente es posible en tan corto tiempo y haciendo caso omiso que cada proceso tiene su propio ritmo y temporalidad.

El ciclo se adelantó en medio de la contradicción que significa ‘negociar en medio de la confrontación’, fórmula acordada por las dos delegaciones, pero que es siempre problemática, porque implica conversar como si nada pasara en el terreno de la confrontación, pero esto es más retórico que real. De hecho, muchos plantean una tesis que personalmente no creo sea sólida, que supuestamente se escala el conflicto para mostrar fuerza en la Mesa, olvidando que la dinámica de la confrontación, de preparar acciones militares, conlleva siempre un período previo de preparación que no se improvisa de un día para otro. Esto lo saben los especialistas militares serios.

Las  partes, además de ir construyendo un buen ambiente entre las dos delegaciones -importante en estos procesos-, echaron las bases para el buen desarrollo de las conversaciones: 1) definieron criterios conceptuales para orientar el desarrollo de las conversaciones; 2) acordaron los términos de referencia para la labor del grupo de países de apoyo, acompañamiento y cooperación; 3) empezaron a trabajar en dos sub-mesas simultaneas desde el inicio –una sobre participación, otra sobre aspectos humanitarios-;  4) definieron como criterio que las acciones humanitarias tendrán como referente el Derecho Internacional Humanitario y que se llegara al desescalamiento del conflicto con una sucesión de acciones humanitarias sucesivas acordadas, que serían la antesala de un cese bilateral del fuego y hostilidades; 5) avanzaron en delinear una propuesta piloto de desminado humanitario, que precisaran y concretaran en el siguiente ciclo; 6) avanzaron en bosquejar una serie de audiencias –presenciales y virtuales- en las cuales se recogerán insumos de sectores sociales acerca de cómo definir el derrotero y alcance de la participación social.

Nada despreciables estos avances para las primeras seis semanas de conversaciones. Por el contrario, muestran un ritmo importante de las mismas, que hay que saludar y acompañar. Adicionalmente, acordaron seguir el segundo ciclo en Ecuador, decisión que me parece es la más sensata para darle una estabilidad territorial, una especie de ancla a las mismas. Y algo a destacar, las reuniones con miembros del Secretariado de las FARC, que no solo permitirá, como lo anotó Pablo Beltrán, líder de la delegación del ELN, que aquello que se acuerde sobre participación y progresivamente sobre  los demás temas, esté en coordinación con la implementación de los Acuerdos de La Habana, pero adicionalmente una oportunidad magnífica para conocer de primera mano, por parte de la delegación del ELN, las experiencias vividas en las conversaciones con las FARC.

Buen balance para este inicio formal de conversaciones. En el próximo ciclo deben ‘meterle el diente’ a concretar acuerdos sobre temas sustanciales, tanto en lo humanitario –fundamental para preservar la vida de todos y disminuir los costos sociales de este conflicto armado-, como en lo relacionado al diseño de los mecanismos, procedimientos y alcances de la participación social.

Doctor en Ciencias Políticas, de la Universite Catholique De Louvain, y Magister en Política Social de la Universidad Externado de Colombia. Es autor de múltiples investigaciones y actualmente Profesor asociado de la Universidad Nacional.

1 Comment

  1. Excelente resultado que indica la seriedad de las partes en el proceso de construcción de un acuerdo de paz que sea al mismo tiempo fortalecimiento del Acuerdo de la Habana e impulso propio al desarrollo del horizonte de la convivencia pacífica en el País, en el marco de una progresiva ampliación democrática de la vida política en el seno de la sociedad colombiana.

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