HOMBRE CON HOMBRE, MUJER CON MUJER

Opinión Por

Habiendo estado ese día en la comisión, tuve que esperar más de un día para poder escribir esta columna en la que, esperando que mis emociones se hubieran controlado un poco, pudiera dar respuesta a la media hora de intervención que tuvo durante el debate en comisión.

Lo primero que tengo que decir es que la senadora Morales comenzó su intervención desarmándome,  le creo cuando hizo la mención a cómo no actuaba queriendo discriminar, porque como madre de una lesbiana sabe lo que es la discriminación a quienes tienen una orientación diferente, y también le creí cuando dijo que fundamenta su propuesta con argumentos que van más allá de un fanatismo religioso.

La intervención de Morales tuvo a mi juicioso 4 argumentos centrales: que ha sido la Corte Constitucional la que estaba imponiéndose sobre el constituyente primario; que no se atropellaba a las minorías; que las mayorías podían decidir el modelo de familia; y que había habido una indebida presión del gobierno para impedir que la gente utilizara un mecanismo legítimo de participación.

Morales habló de cómo la Corte Constitucional cambió su línea jurisprudencial cuando empezó a reconocer que las parejas homosexuales podían adoptar cuando uno de ellos fuera el padre o la madre biológica al estudiar una tutela. El cambio en la Corte si se debió a un litigio estratégico, que no es ilegal, ni inmoral, o parte del lobby de la dictadura gay en Colombia – como lo dijo cierto personaje pobre de argumentos y lleno de comentarios ofensivos – pero pone de presente que las luchas que las minorías han ganado en las sentencias tiene que ir de la mano de un proceso social; hay que hacer activismo digital y presencial, de lo contrario no serán pocos los que sigan pensando en retrotraer esos derechos. La Corte está para defender la Constitución, y siendo una carta de derechos que se fundamenta en una Colombia pluralista, eso fue lo que hizo la corte, sin que en ningún momento se trate de la sustitución de un pilar por otro.

Para la senadora no se trataba de un referendo que atropellara a las minorías, pues los requisitos de procedibilidad consagrados para el trámite del referendo eran suficiente garantía para las minorías, porque no era fácil la recolección de las firmas, ni el debate que se estaba surtiendo, ni mucho menos conseguir los votos para que se aprobara en Cámara  y Senado. Si ese referendo atentara contra las minorías no era por ninguna de las razones expuestas por Morales, la discriminación se constituía en el momento en que se prohibiera a esas minorías hacer algo que la mayoría si podía, por lo que sin que la adopción fuera un derecho per se, ese trato diferenciado e injustificado sí violaba la dignidad humana y la igualdad.

Aunque al principio de su intervención, y como también está en la exposición de motivos, Morales argumentó que no se trataba de quienes adoptaran, sino de entender que los niños en situación de adoptabilidad son los más vulnerables, por lo cual había que garantizar que fueran adoptados en las mejores condiciones posibles, que para ella eran garantizadas cuando crecían en un hogar que contara con una figura paterna de un hombre y materna de una mujer. Posteriormente ella misma se contradijo cuando puso de presente el argumento según el cual las mayorías si deberían poder decidir el modelo de familia, entonces no se trataba de darles el mejor hogar posible, sino de cambiar el modelo de familia. La verdad es que las mayorías pueden mediante referendo sólo desarrollar esos derechos fundamentales, pero en ningún caso limitar la esencia del derecho, o definir el derecho de una minoría; para hacer lo que quería la senadora la única vía jurídicamente viable era una asamblea nacional constituyente en se definan la carta de derechos y las mayorías voten en totalidad por esa carta de derechos.

Finalmente, Morales habló de una intervención indebida del gobierno, punto en el que discrepo. Yo en el 2014 voté por Juan Manuel Santos por dos razones: porque creía que el proceso de paz merecía continuar, y porque no era el candidato de Uribe – básicamente Uribe me volvió santista – pero el miércoles sentí que vote por un presidente más liberal que los congresistas del partido, y que valió de sobra el voto. No es indebida la posición de un gobierno que cree que se discrimina con la refrendación de los derechos de las minorías. Ahora, el argumento que el referendo costaba mucho estaba mandado a recoger, porque cuando se hizo el plebiscito nadie chistó, ni saco cuentas, ni hizo cuadros de cuánta agua se podía llevar a la Guajira con esa plata en lugar de que el presidente firmara e implementara como podría hacerlo.

Finalmente, soy un convencido que todo este debate generó mucho odio, estigmatización y ataques de lado y lado, por lo que quienes apelamos a que no se discriminara o a que se reconociera que donde había amor había una familia no podemos ser ahora quienes ataquemos a Viviane Morales en su persona, en lugar de refutar sus argumentos.

Si el referendo hubiera pasado, la Corte Constitucional le hubiera dado luz verde, y hubiera ganado en las urnas: mi familia hubiera seguido siendo la misma.

Ñapa de tibios… esos congresistas que dijeron maso o menos que no estaban de acuerdo con el referendo y que sabían que la Corte Constitucional lo iba a tumbar, pero que era bueno que la gente decidiera. Se creen notarios y no congresistas, por lo que deberían entonces renunciar y devolvernos lo que cuestan sus salarios, en lugar de estudiar la constitucionalidad, querían era como recontar las firmas. Es una ñapa de tibios, porque decidieron no ser ni fríos, ni calientes. ¡Que jartera los tibios!

Abogado de la Universidad del Rosario con estudios en Teorías Contemporáneas de la Justicia de la Universidad de Harvard. Ha trabajado asesorando a la empresa privada y también en campañas políticas. Desde 2015 ha estado vinculado a la Dirección Nacional Liberal del Partido Liberal Colombiano.

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