JURISTAS CON ARMADURA

Opinión Por

El surgimiento de la Corte Constitucional en Colombia fue producto básicamente de la evolución de los diferentes procesos políticos y necesidades sociales, que encontraron en la carta magna el afianzamiento de una nueva forma de Estado de bienestar, buscando el perfeccionamiento jurídico de una democracia consolidada, que busca la defensa de nuestra Constitución con personas idóneas para acceder a esta magistratura.

Las últimas tres elecciones de magistrados, que se han realizado por parte del Senado de la República, han dejado ver que tenemos una profunda crisis en este sistema, todo por cuenta que desde su inicio este proceso tiende a simplificarse, en razón de las diferentes características de los candidatos, enmarcándolos de acuerdo a su universidad (Andes, Externado, Rosario, Etc.), su condición ideológica (si es Liberal, Conservador, de Izquierda), y últimamente, cuál condición religiosa predican, algo realmente lamentable. Ya hizo carrera en Colombia tener más políticos que juristas en todas las altas cortes.

La crisis se agudiza mucho más cuando llega el momento de la elección. Como lógicamente el escenario donde se realiza es netamente político, como lo es el Congreso de la República en este caso el Senado, durante 2 a 3 semanas evidencia uno un festival de chismes, de mentiras, de acusaciones, de matoneo en las redes sociales por cuenta de comentarios desafortunados, convirtiendo este proceso en un acto humillante y perverso para aquellos que participan, generando un desgaste grandísimo para la institucionalidad de la Corte Constitucional.

Personalmente nunca me ha gustado el sistema de elección actual donde altas cortes y el presidente nominan para que el Senado elija; prefiero más el sistema norteamericano donde es el presidente el que nómina y la persona se somete al escrutinio público más riguroso posible durante un periodo de tiempo, para luego ser confirmado por el Congreso. Eso evita que las responsabilidades se diluyan para luego no asumirlas; un ejemplo claro fue el caso del magistrado Jorge Pretelt nominado por el innombrable AUV y destituido por INDIGNIDAD por el Senado República, luego de cobrar 500 millones por revisar una tutela. El grupito de fanáticos del innombrable se hicieron los locos con su responsabilidad.

Ser Magistrado de la Corte Constitucional hoy tiene un gravísimo problema, porque su elección cae en el peor momento histórico de polarización del país, donde se está con la Paz o con la Guerra, sumado a que existe una problemática grandísima en el alto tribunal desde hace varios años y es no definir unas reglas claras en el marco de la teoría del juicio de sustitución constitucional.

La falta de parámetros claros en el test de sustitución lo ha convertido en los últimos años en un recurso que sirve para cualquier cosa a la hora de analizar las diferentes reformas constitucionales, le permite a varios magistrados moverse sin problema de acuerdo a sus criterios tanto religiosos como políticos, definir qué reformas les gusta y cuáles no, ubicándose en cualquiera de los escenarios coyunturales que viva el país en ese momento.

Mientras Colombia sacaba lo peor de su sociedad esta semana en el tema de la elección de la magistrada Diana Fajardo, todo por cuenta de un comentario desafortunado de un senador, se olvidó dar un gran debate sobre lo importancia histórica de haber elegido a tres magistradas en el alto tribunal, tratando de pagar una deuda que desde hace varios años la constitución política había establecido como un Estado pluralista y de igual de condiciones tanto para hombres como para mujeres.

Ojalá esta sociedad enferma, llena de odio, logre algún día empezar a mirar y analizar más allá de 140 caracteres y muchas veces de noticias falsas claramente expuestas en las diferentes redes sociales, sin pruebas, bajo supuestos, que solo buscan coger a bobos desocupados que, por los visto, son muchos, para infundir el rencor, la zozobra y seguir convirtiéndonos en la sociedad inviable que somos hoy en día.

“Los pueblos son grandes, no por el tamaño de su territorio, ni por el número de sus habitantes. Ellos son grandes, cuando sus hombres tienen conciencia cívica y fuerza moral suficiente, que los haga dignos de civilización y cultura”
VICTOR HUGO.

Pd: Los mismos fanáticos que esta semana se escandalizaron porque algunos miembros de las FARC fueron al congreso, son los mismo que le colocaron tapete rojo a los paramilitares tanto en el Senado como la Cámara hace unos años, COHERENCIA.

Abogado y Analista Político, Especialista en Derecho Constitucional, Candidato a Magister en Derecho Administrativo, Docente Universitario.

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