LOS NUEVOS GOBERNANTES

Opinión Por

Los colombianos cumplieron su deber con la democracia y asistieron a las urnas a ejercer su derecho al voto en unas elecciones territoriales que terminaron definiendo a las próximas autoridades regionales y locales en toda la geografía nacional.

Hombres y mujeres recibieron ese empoderamiento por parte de los electores, y con ello, recibieron también el gran reto y compromiso de trabajar arduamente por el desarrollo de sus entes territoriales en el siguiente cuatrienio.

Sin duda, serán grandes los desafíos que tendrán a la hora de gobernar, no es fácil, pero tampoco es una labor imposible. Liderar procesos y asumir responsabilidades públicas es una tarea dispendiosa y compleja. Hoy los ciudadanos reclaman de sus gobernantes, en primer lugar transparencia, que la corrupción este distante de los gobiernos, que ejecuten sus programas de gobierno a cabalidad, que impulsen planes y programas que permitan a sus departamentos y municipios alcanzar una mejor calidad de vida a sus habitantes, pero sobre todo que sean personas humanas, que se pongan en el lugar de los más necesitados y que ayuden a mejorar las condiciones de los más vulnerables.

Además de esto, los (as) nuevos mandatarios (as) tendrán que ejecutar proyectos de desarrollo en varios ámbitos, como infraestructura, vivienda, vías terciarias, productividad y empleo, agua potable y saneamiento básico, apoyo a las víctimas, a la mujer rural, a la infancia, al adulto mayor, en fin, es un abanico enorme de planes a ejecutar y alcanzar un alto impacto en cada sector de inversión amerita de buenos gobernantes, capaces de liderar estos procesos que hoy reclama la ciudadanía en cada rincón de Colombia.

Adicionalmente, serán los coequiperos para consolidar la Paz en sus regiones, para dar garantías de que en sus territorios se ejecuten los planes y programas del posconflicto, para que se reconstruya el tejido social desde las bases, asimismo ser garantes para que los líderes y lideresas sociales adelanten su labor.

Colombia requiere hoy de una profunda transformación social y económica, es momento de aunar esfuerzos por el bien del país y entre todos contribuir a consolidar una nación más prospera, equitativa y sobre todo en Paz.

Atrás ha quedado una larga campaña política llena de discursos, promesas, manifiestos, pactos y diferentes posiciones que hicieron que los ciudadanos colmaran la plaza pública, pero a partir del primero de enero del próximo año, todas esas propuestas tendrán que ser cristalizadas, llevarlas a la práctica y sobre todo terminar en ejecuciones reales y palpables.

Ahora bien, necesitamos de gobernantes con posiciones claras y contundentes frente a grandes y graves amenazas que se ven venir, otras que ya están, por ejemplo, en materia ambiental necesitamos de mandatarios que le digan NO al fracking, no a las fumigaciones con glifosato, no a la minería ilegal, no a la depredación de bosques y las consecuencias que conlleva la deforestación a gran escala, hay que tener una posición firme frente a estas situaciones que día tras días acechan al planeta.

Ellos y ellas tienen una enorme responsabilidad frente a estos temas, y otros de gran relevancia. Serán los encargados de unir y no polarizar, de construir y no destruir, de gobernar y no perseguir, de generar oportunidades para todos y lograr una construcción colectiva del desarrollo local y regional.

Pero para lograrlo se requiere del concurso y del apoyo decidido del Gobierno Nacional, sólo así habrá un verdadero trabajo colectivo, donde las instituciones del orden nacional se vinculen y se conecten con los desafíos regionales, esa articulación institucional es necesaria para que los nuevos mandatarios hagan buenos gobiernos y muestren resultados efectivos.

Finalmente, espero y aspiro que a los nuevos gobernantes les vaya bien, porque si les va mal, cosa que no queremos, muy seguramente a las regiones les irá mal, confiamos en sus liderazgos, en sus ejecuciones y en las metas propuestas para cada uno de sus entes territoriales. Los mejores éxitos y que las buenas gestiones los acompañen en los próximos cuatro años.

Abogado y Economista de la Pontificia Universidad Javeriana, con una Maestría en Desarrollo Económico de la Universidad de Andalucía. Fue Presidente de la Asamblea de Nariño y Concejo Municipal de Pasto, Secretario de Hacienda de este mismo departamento y actualmente es Senador por el Partido Liberal Colombiano.

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