Me declaro defensor de la JEP

Opinión Por

Quienes pensaron que la implementación del acuerdo de Paz costaría sudor y lágrimas, no estuvieron nada lejos de esa realidad. Cada Ley, reforma, o decreto que busca poner en marcha lo acordado con la ex guerrilla de las Farc es un problema, ahora el turno es para la JEP o Justicia en la Jurisdicción Especial para la Paz, que hoy tiene todas las críticas, mentiras, desinformaciones, todo el mal ambiente posible; sumado también a la extorsión de algunos congresistas por puestos, contratos, proyectos, y demás presiones posibles, en el marco de un debate calentado por la campaña política que se avecina. Tristemente para la clase política no es rentable hablar de paz en estos tiempos de paz. ¡Increíble realidad!

El gran objetivo de la JEP es satisfacer el derecho que tienen las víctimas a la justicia, que les ofrezca verdad plena tanto a ellas como a la sociedad colombiana; pero lo más importante es la reparación y a la no repetición. Si bien es cierto no serán consideradas sujetos procesales, sí tendrán la calidad de intervinientes especiales, que es un estándar mínimo de participación como está establecido en la justicia ordinaria, les otorga la posibilidad de aportar pruebas, de intervenir en las audiencias, y de presentar recursos contras las diferentes sentencias y resoluciones que profieran las salas de la justicia especial.

A su vez la JEP, como sistema judicial no es un tribunal para los 48 millones de colombianos, solo participarán aquellos que hayan tenido una relación directa o indirecta con el conflicto armado, es decir, exguerrilleros, agentes estatales, fuerza pública, y terceros que hayan cometido delitos o financiado grupos al margen de la ley. Por consiguiente la justicia especial es una necesidad para lograr dar un cierre jurídico definitivo a todos los hechos ocurridos en el marco del conflicto.

Este procedimiento es una gran novedad en el ámbito de la justica transicional a nivel mundial, generalmente todos los procesos de fin de conflicto habían terminado con imposición de tribunales de la parte triunfadora a la contraparte derrotada. En el caso colombiano como no hubo ni vencedores ni vencidos, sino simplemente una negociación bilateral, las partes pactaron una serie de compromisos y obligaciones para someterse a un tribunal de justicia y rendir cuentas de lo ocurrido.

Las diferentes sanciones que se plantean en el marco de la JEP, buscan lograr que todos los actores aporten el mayor grado de verdad y responsabilidad, para obtener el menor grado o años de sanción. Si no lo hace la cárcel será su destino durante los próximos 15 o 20 años. En palabras de Álvaro Sierra: “El problema de la Jurisdicción Especial de Paz no es que esté hecha a la medida de las Farc; el problema es que es para procesarlas no solo a ellas”.

Además en los diferentes procesos en el mundo donde se ha querido lograr acuerdos de fin del conflicto, la apertura democrática o participación en política de los excombatientes juega un papel determinante para lograr la sostenibilidad del proceso de paz. En la medida que los desmovilizados reconozcan un sistema político va determinar de una u otra manera que no regresen a la violencia, y lo digo porque finalmente todos aquellos que se alzan en armas están en contra de todo el sistema, estos mecanismos ayudan a generar confianza.

Ningún proceso de paz en el mundo ha terminado con los excombatientes pasando del monte a la cárcel. Experiencias internacionales como Suráfrica e Irlanda del Norte establecieron indultos y amnistías. Nuestra historia también está escrita sobre muchas de estas experiencias. En el fin de la guerra de los mil días se decretaron amnistías e indultos para todos los excombatientes, es decir, como realmente pasó, todos los que participaron se fueron después de la confrontación a dormir a sus casas. Vale la pena mencionar el proceso con el M-19, los insurgentes recibieron todas las amnistías e indultos por parte del gobierno del presidente Barco, luego participaron en la constituyente de 1991 y recibieron curules para entrar a la vía democrática, como quedó consignado en los artículos 12 y 13 transitorios de nuestra carta política.

Claro está que los tiempos han cambiado, hoy precisamente en la etapa de tránsito a la vía democrática de las FARC-EP, el esquema diseñado por la JEP sobre la participación en política de los desmovilizados, busca que todos los excombatientes acudan a la sala de reconocimiento de verdad y responsabilidad, suscriban un compromiso de aportar verdad plena, reparación, no repetición y formalmente dejar consignado que se acogerán a la justicia especial para la paz como una muestra de arrepentimiento con las víctimas y la sociedad colombiana. Esto demuestra claramente que ocurrirán sanciones y no podrán participar en política mientras no cumplan con ellas.

No se puede temerle a la participación política de las FARC-EP, finalmente usted como ciudadano tiene el derecho a derrotarlas políticamente en las urnas, siempre será mejor la democracia como herramienta de lucha política que las armas.

 

“El perdón no cambia el pasado pero si el futuro” Mahatma Gandhi

Abogado y Analista Político, Especialista en Derecho Constitucional, Candidato a Magister en Derecho Administrativo, Docente Universitario.

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