Mi respaldo a la Paz

Opinión Por

Sobre la JEP, Jurisdicción Especial para la Paz, se ha distorsionado la verdad. Opositores han saturado medios y redes sociales con desinformación sobre lo que realmente significa y su importancia para el país. Su vigencia, está pensada  para los próximos 15 años, con el propósito de dar un adecuado juzgamiento por crímenes de lesa humanidad a exguerrilleros, agentes el Estado y particulares que hayan tenido vínculo con en el conflicto armado interno.

La JEP es el mejor sistema que tenemos a la mano para buscar justicia en el marco de un conflicto que durante más de 50 años enfrentamos los colombianos; puede que no sea perfecto, pero debemos reconocer que sólo así avanzaremos en el juzgamiento de atrocidades como la desaparición forzada, el secuestro, la tortura, la extorsión, el enriquecimiento ilícito de particulares y los delitos sexuales.

Las víctimas, quienes padecieron de manera directa las consecuencias de la guerra accederán a la verdad, en el marco de la JEP podrán preguntar ¿Dónde mataron a mi ser querido? ¿Por qué lo desaparecieron? ¿Dónde está su cuerpo? Además, tendrán la posibilidad de asistir a las audiencias públicas al tiempo que reciben orientación psicológica y jurídica.

No apoyar la JEP es seguir promoviendo la cultura del odio que tanto ha imperado en el país, mientras les quitamos a las víctimas la oportunidad de conocer la verdad, que se traduce en justicia y marca el camino para una adecuada reparación. La sociedad colombiana está retada a avanzar en ese sentido, porque ya entendimos que en el estancamiento de la guerra no surge nada más que pobreza, desigualdad y dolor.

Quienes se oponen a la JEP lo hacen con miedo, pero a la paz no deberíamos temerle. Tampoco a la participación de guerrilleros en política, que ha sido uno de los puntos sensibles. Si se les niega esta posibilidad, la paz queda coja. Nadie, que no haya sido derrotado en combate y se reintegre a la vida civil,  tras los diálogos, va a permitir que su oportunidad de ingresar a la política se vea menoscabada. Es el ciudadano quien ejerciendo su derecho al voto, tendrá la posibilidad de apoyar o no sus propuestas.

El presidente Santos se jugó todo su capital político en aras de la paz. La consolidación de los Acuerdos es quizá el hecho más importante ocurrido en su gobierno; junto a él, sectores democráticos como el Partido Liberal apostaron todo en temas relacionados con apoyo a las víctimas y restitución de tierras.  Pero para que se materialice la paz en Colombia se requiere total claridad jurídica, lo cual sólo es posible a través de la JEP.

Naciones Unidas ya le pidió al Congreso celeridad con la aprobación del proyecto que cobija la ley estatutaria de la JEP, por considerarla fundamental en el cumplimiento de las obligaciones internacionales que tiene el país en materia de derechos humanos; hay un clamor que debe ser escuchado.

Estamos todos los colombianos, empresarios, gobernantes y sociedad civil, llamados a recorrer con firmeza el camino de la paz, porque no sólo representa la única manera de encontrar justicia, sino porque de paso es lo más sano para nuestra democracia, lo más seguro para la inversión y lo más adecuado para el desarrollo humano.

Actual Presidente del Consejo de Bogotá. Es Administrador de Empresas, con una Especialización en Negocios Internacionales y Política Económica en la American University de Washington y en Gobierno, Gerencia y Asuntos Públicos en la Universidad de Columbia de Nueva York.

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