One Young World: radiografía del liderazgo juvenil en el mundo

Opinión Por

Durante 4 de los 7 días de la semana pasada tuve la oportunidad de asistir como delegado por Colombia a One Young World, la cumbre de jóvenes líderes más importante del mundo, a la cual asistieron poco más de 1.300 jóvenes que están cambiando sus comunidades en más de 194 países del mundo. Unas sesiones magistrales con micrófono abierto para intervenciones, pequeñas rondas de preguntas y talleres temáticos, en los que vimos desde víctimas de Ruanda, un genocidio en el que poco más de un año se atentó contra alrededor de un millón de personas simplemente por su origen étnico, hasta una madre de familia que se volvió youtuber junto con su esposo y sus dos hijos, pero antes sufrió de abuso doméstico por su primer esposo, acosos sexual por su primer jefe y depresión post parto.

El tema de liderazgo y democracia, así como la respuesta de nuestras sociedades a los fenómenos de corrupción acapararon mi atención durante la cumbre por tratarse de temas muy ligados a la actividad política ¿Cómo los jóvenes de otros países logran los cambios que quieren implementar? La respuesta es que no lo están haciendo de la mano de las estructuras de los partidos políticos; y si lo aplicamos al caso colombiano es claro que aquí tampoco funciona así. La crisis actual de los partidos requiere una renovación de las bases empezando con los jóvenes, pero no puede haber renovación si esos jóvenes entran a los cuadros directivos de los partidos aplicando las mismas formas de quienes los precedieron.

En la práctica nos enseñaron que los jóvenes tienen que tener jefe político, y eso se traduce en nuevas caras y mismas mañas. Si me lo preguntan, la cumbre nos permitió a los asistentes concluir que los cambios que queremos materializar en el mundo tienen que partir de tres cosas: primero una ética inquebrantable, lo que se traduce en que los jóvenes no cambiaran nada si no empiezan a sancionar no solo legalmente, sino también socialmente a quienes escogen el camino indebido; segundo, el coraje de enfrentar el fracaso, muchos jóvenes que quieren cambiar este país, y lo quieren hacer en las urnas llegan a pensar que en un primer intento van a lograr ganar cualquier elección, cuando pierden dejan de insistir con lo que el cambio queda a mitad del camino; y tercero, se necesita ser innovadores, no sólo se puede innovar en temas de tecnología, también se puede hacer innovación social que no es otra cosa que abordar problemáticas de formas diferentes a las que tradicionalmente se usan, permitiendo mejorar la educación, la planeación urbana e incluso la participación política.

Los jóvenes si somos capaces de hacer cambios trascendentales. Ya lo mostraron quienes siendo jóvenes alzaron su voz en lo que hoy conocemos como el Mayo Francés, también fueron jóvenes quienes lideraron el movimiento de la séptima papeleta, y más recientemente han sido los jóvenes quienes lideraron procesos como la primavera árabe, o las marchas por la paz después de los resultados del plebiscito del año pasado en Colombia. Todos estos casos muestran que los jóvenes y nuestros procesos pueden llegar a tener credibilidad ante la opinión pública, los jóvenes somos la semilla para poder hacer los cambios, pero en ningún caso han sido los jóvenes suficientes, sino que han necesitado como aliados a otros a los que también les han cerrado las puertas para participar: las mujeres, los grupos étnicos, los sindicatos y otros tantos más.

El idealismo de la cumbre sigue muy presente en mí cabeza, por lo que creo que los jóvenes si somos capaces de hacer los cambios que nos permitan desde hoy construir el mundo que queremos dejar a quienes vienen detrás de nosotros, convenciendo a los mayores de la importancia de introducir cambios. Como nos lo dijo Kofi Annan durante la cumbre “Nunca se es muy joven para liderar, ni tampoco muy viejo para aprender”

Ñapa…como si todo lo anterior no hubiera sido una experiencia suficientemente valiosa, también tuvimos un concierto privado con Cher abordo: I sitll believe in life after love.

Abogado de la Universidad del Rosario con estudios en Teorías Contemporáneas de la Justicia de la Universidad de Harvard. Ha trabajado asesorando a la empresa privada y también en campañas políticas. Desde 2015 ha estado vinculado a la Dirección Nacional Liberal del Partido Liberal Colombiano.

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