“PARAMILITARISMO HOY: INCERTIDUMBRE PARA LA PAZ?”

Opinión Por

(Palabras del Vicepresidente Nacional de la Universidad Libre, Doctor Jorge Gaviria Liévano, en el Paraninfo Benjamín Herrera, mayo 23 de 2017)

Buenos días a todas y a todos:

Como se sabe, la Universidad Libre fue creada hace 95 años por hombres de probada tolerancia para erradicar de la educación el sectarismo, los dogmas y los fanatismos y para crear un ámbito académico que favoreciera la posibilidad de pensar con libertad, de investigar con libertad, de enseñar en libertad el respeto por el otro; por sus derechos, por sus ideas, y al propio tiempo el amor por la verdad a través de la razón. El ejercicio deliberado de la tolerancia en el aula está llamado a posibilitar luego en la vida social la convivencia armónica. Pensamos que esas ideas de nuestros fundadores estarán siempre vigentes y por ello las exaltamos, en atención a los altísimos valores que encierran. Sentimos así que aquí se educa para poder ejercer la libertad y para poder vivir en paz. Este Observatorio es por todo ello expresión del compromiso institucional e histórico de la Universidad Libre con la paz.

Registro la estimulante presencia en este nuevo evento del Observatorio de Paz de la Universidad Libre de Directivos, profesores y estudiantes. Tendremos todos la oportunidad de escuchar hoy interesantes puntos de vista sobre el tema que nos congrega por parte de las destacadas personalidades que tuvieron a bien aceptar nuestra invitación. Son figuras suficientemente conocidas en Colombia, por sus destacadas trayectorias públicas, y también en esta casa de estudios por su notable proyección como académicos. Agradezco sobremanera su participación hoy y me complazco en extenderles un entusiasta saludo en nombre de la alta Dirección de la Universidad Libre y en el mío propio a los Doctores Horacio Serpa Uribe, Ariel Avila, Teófilo Vásquez, Adolfo Murillo y Jairo Andrés Rivera. La profesora de la Universidad Libre, Doctora Liliana Estupiñán Achury, Directora del Doctorado en Derecho, será hoy la moderadora. Agradezco su valiosa colaboración en el evento.

Al Acuerdo de Paz del Teatro Colón en diciembre pasado, le han venido apareciendo últimamente nuevos obstáculos de diversa procedencia y variada dificultad, entre ellos el que se deriva del reciente fallo de Tutela de la Corte Constitucional que ha provocado cierto desconcierto en la opinión y particularmente en las FARC que se han declarado en Asamblea Permanente en todas la zonas veredales en las que están congregados sus miles de integrantes. En los próximos días sabremos si el compromiso de dejar las armas se ceñirá estrictamente al cronograma acordado , es decir el próximo miércoles 31 de mayo, o si el asunto sufrirá modificaciones. Una eventual decisión de aplazamiento podría obedecer a las preocupaciones sobre la seguridad jurídica y la seguridad física que explicablemente pesan en un grupo que hoy tiene la decisión de transformarse en partido político al poder hacer una pronta dejación de las armas.

Representa lo anterior un motivo de incertidumbre para la paz. Pero desde luego no es el único factor que perturba hoy, y probablemente no es siquiera el más preocupante. En efecto, los medios de comunicación vienen registrando alarmantes reportes de amenazas y asesinatos de líderes sindicales y políticos y de defensores de derechos humanos; han dado cuenta de que grupos delincuenciales han venido llenando los espacios que antes ocupaban las Farc, y allí han surgido bandas criminales que luchan por controlar el narcotráfico, la minería o la extorsión. Han dado cuenta los medios también de un plan criminal que adelanta el Clan del Golfo y que viene atacando a la Policía Nacional y causado la muerte de varios de sus miembros.

No sabemos a ciencia cierta si la violencia que se está enseñoreando de varias regiones del país y que cobra víctimas en los más diversos sectores sea toda debida a este tipo de grupos criminales o si hay agentes de violencia que persiguen finalidades diferentes, inclusive con una visión política, distintos de lo que son los grupos delincuenciales comunes. Ya sean unos u otros, lo cierto es que todos ellos están produciendo un grave deterioro en el ambiente sereno que debe comenzar a vivirse en esta etapa inicial del posconflicto.

Precisamente para tratar de contribuir a esclarecer la confusa situación de esta nueva violencia es que nos hemos reunido hoy aquí. Para examinar si, como lo exponen los medios de comunicación y algunos colombianos, el paramilitarismo subsiste en Colombia, como lo señala por ejemplo el CINEP/ Programa por la Paz, organización que recientemente en su informe 2016 advierte “sobre la expansión del paramilitarismo , el cual se expresa mediante la violación sistemática de los derechos humanos, particularmente a través de amenazas individuales y colectivas contra líderes sociales y políticos, y defensores de derechos humanos”. O si, como lo aseveran otros, entre ellos altas autoridades nacionales, como el señor Ministro de Defensa, el fenómeno de los paramilitares no existe hoy. Ha dicho a comienzos de este año el Doctor Luis Carlos Villegas, lo siguiente: “ No hay paramilitarismo. Decir que lo hay significaría otorgarles reconocimiento político a unos bandidos dedicados a la delincuencia común u organizada”.

Para el Observatorio de Paz de la Universidad Libre, por lo tanto, el esclarecimiento que sobre esto pudiera surgir del debate que nos congrega hoy es de un altísimo interés académico y arrojaría muchas luces a los criterios de algunos de nuestros profesores investigadores que se ocupen de estos complejos temas y desde luego también a nuestros dedicados estudiantes.

Interesa por ejemplo saber si la palabra paramilitarismo significa lo mismo para quienes consideran que ese fenómeno subsiste hoy en Colombia y para quienes sostienen lo contrario. Si se piensa en el paramilitarismo al estilo de la estrategia contrainsurgente surgida durante los esfuerzos franceses por perpetuar su dominación colonial en Argelia hace muchos años o el desplegado desde los Estados Unidos por la obsesión anticomunista que se vivió en el marco de la llamada guerra fría, estrategia esa que se compartiría más tarde con las fuerzas armadas de sus vecinos latinoamericanos, o si se trata de un paramilitarismo contaminado con otras preocupaciones e intereses.

Las organizaciones paramilitares en nuestro país tuvieron diversas características, diferentes nexos con nuestras clases gobernantes y con nuestros estamentos legales e ilegales, respaldos o rechazos oficiales más o menos tímidos, según la época de la que hablemos. Pero lo cierto es que el paramilitarismo entre nosotros fue mutando por diversas circunstancias y especialmente por el influjo corruptor de los narcotraficantes. Se dio por momentos la tremenda competencia de horrores perpetrados por narcotraficantes y paramilitares. Y unos y otros se enseñorearon de Colombia para llegar a los altos niveles de influencia que hemos llegado a conocer. Lo cierto es que el país no hizo lo suficiente en su momento para oponerse de manera resuelta al paramilitarismo que estaba ejerciendo tan inmenso poder en todos los ordenes de nuestra vida. Se dieron pasos para terminar con el fenómeno y muchos suponen que las medidas adoptadas fueron decisivas para su desaparición. Otros piensan que se trató apenas de un tratamiento paliativo diseñado para mantener a los paramilitares en estado de latencia y que esos grupos podrían ser convocados o reactivados en el momento en que los interesados los precisaren. Muchos de esos interrogantes que nos surgen a raíz de los recientes brotes de violencia podrían ser despejados en el panel. Pero lo cierto es que toda esta zozobra está generando poco a poco una sensación de incertidumbre acerca del futuro de la paz que grandes sectores del país buscan afanosamente hoy y que otros quieren aplazar, debilitar o rechazar abiertamente.

Aunque por otro lado, y pese a los violentos y confusos brotes que hoy se registran, existen notables progresos en el camino de la paz que nos devuelven a todos la esperanza; porque entre los más formidables beneficios registrados durante el proceso de paz está el del cumplimiento por las Fuerzas Armadas y por las FARC del cese al fuego bilateral y definitivo que ha salvado miles de vidas de compatriotas. A los pesimistas de todas las horas y a los detractores de este proceso de paz hay que recordarles siempre este incontrovertible resultado.

Para finalizar, pido a todos los presentes un cálido aplauso de bienvenida en honor de nuestros ilustres panelistas y de nuestra moderadora. Cedo pues la palabra a ella con el ruego de que dé comienzo enseguida a nuestro evento académico.

Presidente Nacional de la Universidad Libre. Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de Jurisprudencia, con estudios en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales en el London School of Economics, LSE, Londres.

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