Petro: la incógnita electoral

Opinión Por

Gustavo Petro es uno de los fenómenos más interesantes de este inicio de año electoral. Digo interesante, pero no por eso acertado, de hecho, no vengo a darles mi opinión sobre si votar o no por él, sino a mostrar como su nombre se convirtió en una verdadera incógnita electoral.

Debo aclarar que lo hago basado en mi experiencia revisando resultados electorales por años para múltiples investigaciones, y asesorías, pero no como parte de un trabajo académico, es en resumidas cuentas mi opinión.

Petro tiene varias fortalezas, por un lado una buena parte de la izquierda, tanto amigos del M-19 que quedaron atrapados en Alianza Verde, como bases del Polo Democrático, están dispuestos a apoyarlo, además de sus aliados en la Costa Caribe que votaban por él desde que era Senador. Otra gran fortaleza es su capacidad de expresar las banderas con las que identifica el voto de opinión de centro-izquierda, algo evidente en los debates desarrollados hasta ahora.

Ahora, antes de analizar su “Talón de Aquiles”, observemos el fenómeno vía encuesta. Vamos a la última encuesta Invamer, donde mejor puntúa, y tendremos que ir más allá de las conclusiones periodísticas como que “gana en todos los escenarios de segunda vuelta excepto con Fajardo”, y sí, pero para llegar a esa segunda vuelta tendrá varios problemas.

Primero, donde mejor se califica a Petro es en Bogotá con más del 36% un apoyo que no ha cambiado mucho en los últimos meses, y en la Costa Caribe con más del 35%, y aquí comienza el problema, la Costa Caribe es un bastión importante, pues ahí ganó Santos y necesitó de Bogotá en 2014 para derrotar en segunda vuelta a Zuluaga, pero ese voto no es blando y de opinión, sino que en su mayoría es maquinaria, y Petro tendría que derrotar a todas las grandes casas de la Costa donde el comportamiento electoral casi nunca ha sido independiente, quizás con excepción y muy cuestionada de Caicedo en Santa Marta.

Segundo, otro hecho evidente es que son las ciudades las que eligen presidente, el sector rural, no y Petro es el más fuerte de la ruralidad con más del 26%. Ese voto decrece vía urna, porque no todos van hasta el casco urbano o vereda a votar, y porque la maquinaria se expresa también en términos de transporte y recursos en lo rural. De hecho tiene dos grandes competidores ahí, De La Calle y Vargas Lleras, cuyos partidos o apoyos sí han tenido votaciones fijas en esas regiones históricamente. Aunque se anota un 30% de apoyo en las capitales, puntos de oro para una primera vuelta.

Tercero, Iván Duque le disputa votos entre los jóvenes, pero Petro es el más fuerte con escenarios donde ciudadanos entre los 18 y 24 años lo apoyan más allá del 39,2%. Y tiene más del 25% entre los 25-34 años. Un fenómeno muy similar al de Mockus, es decir, puro humo. Las mesas que históricamente menos votan son aquellas de cédulas más recientes, sea por falta de disposición a votar o porque son aquellos que menos mantienen su preferencia hasta el final, concentrar el voto en población jóven para un candidato, nunca ha significado éxito en una presidencial. Por ejemplo, es más sólido Fajardo a quien si bien lo apoyan jóvenes, de 18-24 años por encima del 25%, su segunda mayor fortaleza están los adultos de 45-54 años quienes generalmente representan una mayor votación.

Cuarto, Teniendo en cuenta el voto rural, su apoyo vía encuesta en la Costa Caribe, y su grupo de edad más fuerte, Petro debería buscar fortalecerse en las elecciones de Congreso este 11 marzo o podría convertirse en su gran “Talón de Aquiles”, por un lado, porque si su lista Decentes no prospera (como hasta ahora todo parece indicar), su posible gobernabilidad será casi nula, puede que alguien diga que desde el Ejecutivo se puede comprar al Legislativo en Colombia, pero Petro demostró en la Alcaldía de Bogotá que es algo que logra contadas ocasiones, y por otro lado, es difícil creer que llegará a la Casa de Nariño solo raspando los votos de izquierda y extrema izquierda del Polo y los Verdes, y para eso necesitará ampliar su espectro votante, y mientras Fajardo esté en la contienda captando el voto de opinión de regiones como Antioquia o el Sur occidente y compitiendo al mismo tiempo desde la centro-izquierda, Petro tendrá el obstáculo de crecer.

Toda encuesta es cuestionable, y su nivel de predicción en mi opinión es extremadamente limitado, pero son esenciales para la toma de decisiones en campaña, y decisiones como ciudadanos más informados.

No intento desearle ni victoria, ni derrota a Petro, pero hasta no pasar la barrera del 11 de marzo y cuanto soporte su estructura al aterrizaje de los competidores que hoy se concentran en sacar congresistas (como Vargas Lleras o el Uribismo), no tendremos un mejor panorama.

Sin lugar a dudas el Ex Alcalde es una verdadera incógnita electoral, y el que realmente debería temer o al menos pensar como contrarrestarlo, es Fajardo.

Politólogo con Énfasis en Comunicación Política. Fue director del programa radial Politizate de Poliradio y Estratega digital del Partido Liberal Colombiano. Investigador en temas electorales.

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