SE CREYERON CAUDILLOS

Opinión Por

Ante las circunstancias del Paro Nacional del 21 de noviembre que aún hoy persiste como un paro intermitente, especialmente en la capital del país, los candidatos a segunda vuelta presidencial de 2018, Gustavo Petro Urrego, hoy senador de la República e Iván Duque Márquez, Presidente de la República, pareciera que aún vivieran en campaña y que no se dieran cuenta que en estos 16 meses de Gobierno, el país cambió.

Ante estas circunstancias, y revisando las cuentas oficiales del Partido Liberal Colombiano, buscando expresiones con respecto al Paro, hubo una publicación que llama poderosamente la atención y es que dice, parafraseando, que el pasado 27 de octubre hubo una suerte de plebiscito con ocasión de las elecciones territoriales y que el Presidente de la República debe obedecer ese mandato.

En columna anterior se hizo referencia a que el Partido de Gobierno no logró seducir a los electores en los municipios, a pesar precisamente de ostentar el poder político a nivel nacional, algo que según varios analistas no sucede en Colombia con regularidad, por lo que muchos, incluyéndome, afirman hoy que el Centro Democrático perdió las elecciones de octubre, y que los partidos contrarios al mismo, como la Alianza Verde, formalmente en oposición o el Partido Liberal, tácitamente opositor, le ganaron el pulso al uribismo gobernante, lo que constituye un indicador de que su discurso y estilo de gobierno no pegan entre las ciudadanías, por lo que debiera ser revisado o reemplazado.

En otras palabras, ninguno de los partidos que se disputaron la segunda vuelta presidencial el año pasado y avalaron formalmente a Petro y a Duque, lograron mantener la tendencia de los 8 millones de votos del uno y los 10 millones de votos del otro y que la polarización a la que le apostaron ambos, como discurso y estrategia política, sólo sirve para mantenerse mutuamente activos en redes sociales.

Recordemos, solamente la situación tanto del candidato de Petro, como del candidato de Uribe/Duque a la Alcaldía Distrital de Bogotá, quienes quedaron en tercer y cuarto lugar respectivamente, siendo derrotados incluso por el discurso dialogante y no polarizador de Carlos Fernando Galán, un candidato por firmas.

Sin embargo, y ante tan evidente realidad, a los candidatos de la segunda vuelta les ciega todavía las cifras del año pasado y se creen los dueños del país político y del país nacional.

Es poco más que risible la acusación que hiciera Duque la semana pasada al referir de manera tácita que Petro quiere lograr en las calles lo que no logró en las urnas, bautizando como petristas a todas las ciudadanías libres que se han manifestado pacíficamente desde el pasado jueves 21 de noviembre.

Pero es todavía más cómica la situación de Petro, quien muy en su usanza de cuando era Alcalde, se dedicó a trinar con un uso particular del imperativo, tanto que sonaba a órdenes, generando que algunos de sus detractores le montaran un trino falso en una imagen que rodó por muchas partes, diciendo que se debía quemar todo cuanto hubiera en las calles.

Y claro, en medio de esas acusaciones mutuas, propias de los caudillos decimonónicos que nos gobernaron hace 150 años, se encuentra la ciudadanía seguidora fiel de ambos, que más que ciudadanos que se asocian de manera libre y espontánea a sus ideas y estructuras parecen inciensadores dedicados a alabar las acciones de sus “caudillos”, sin que en medio de dicha adulación, medie tan siquiera una pizca de racionamiento.

Así, no faltaron los que dijeron que “Duque le había declarado la guerra a Petro” y que “Petro mató a Dilan Cruz”.

En medio de toda la coyuntura que persiste con la agenda del Comando Nacional de Paro (¡por fin lograron sacar una agenda única en medio de tanto discurso veintejuliero y moirista!) y la Conversación Nacional, las ciudadanías libres, aquellas que no le votaron al ungido de Petro a la Alcaldía de Bogotá, aquellas que hoy se lanzan a las calles con cacerolas con el mismo jubilo con el que asistían a las reuniones multitudinarias de Miguel Uribe Turbay, de manera plebiscitaria, mandataron en octubre pasado que los discursos “caudillistas” y polarizantes de los dos candidatos presidenciales de segunda vuelta del año pasado, están mandados a recoger.

Tal vez a los dos “caudillos” se les olvida que los 10 millones de votos de Duque, eran votos  en contra de Petro y que los 8 millones de Petro eran votos en contra Uribe y que aun cuando sean números,  los votos, que son las decisiones de las ciudadanías, no son fácilmente endosables.

Ah y sin lugar a dudas, en medio de los caudillismos que se niegan a morir, sólo existe una consigna: ¡A parar para avanzar, viva el Paro Nacional!

Zootecnista Universidad Nacional de Colombia, Candidato a Magíster en Producción Animal de la Universidad Nacional. Coordinador Nacional para asuntos de Paz de la Organización Nacional de Juventudes Liberales 2014-2018.

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