SOLUCIONES INMEDIATAS PARA EVITAR COLAPSO

Opinión Por

El relleno Sanitario Doña Juana que recibe toda la basura que se produce en Bogotá,  está nuevamente en riesgo de colapso debido a factores relacionados con el tratamiento de los lixiviados, el manejo de los escombros y daños ambientales.

Hay que prestarle atención a las advertencias que se han hecho desde la Car, la Personería y el Concejo de Bogotá para que no se repitan emergencias como las ocurridas el 27 de septiembre de 1997 cuando una acumulación de gases y lixiviados produjo un deslizamiento de más de 500 mil toneladas de residuos que obstruyeron el cauce del río Tunjuelo o el derrumbe que sucedió el 2 de Octubre de 2015 con 550 mil metros cúbicos de residuos desde la parte alta del relleno sanitario.

Doña Juana entró en operación el 1 de noviembre de 1988 tras el cierre de los antiguos botaderos de basura de Gibraltar, cerca del actual barrio Patio Bonito en el occidente y el de El Cortijo, en el noroccidente de la ciudad. Es el principal vertedero de basura de Bogotá, ubicado en la localidad de Ciudad Bolívar entre los sectores de Mochuelo Alto y Mochuelo Bajo.

Son diferentes las preocupaciones que se han expresado por la actual operación de relleno sanitario cuya licencia se vence en el año 2022 pero que según los expertos tiene una capacidad para 20 o 30 años más. En las 120 hectáreas que se usan como relleno (de las 500 hectáreas que tiene el terreno) se reciben diariamente 6.500 toneladas de basura.

¿Qué va a pasar después de 2022? Los efectos que ha tenido el funcionamiento de este complejo para los habitantes de los barrios aledaños han hecho pensar en la necesidad de su reubicación. Incluso la UAESP habría presentado nuevos lugres aunque hasta el momento no se conocen públicamente cuales podrían ser.

Lixiviados: Mientras se toma una decisión sobre la reubicación del relleno, la Uaesp y la Car han advertido sobre el estado de la planta de tratamiento de lixiviados (líquidos tóxicos que escurren las basuras) porque debido a su poca capacidad operativa y a fisuras se continúa contaminando el caudal del río Tunjuelo, que desemboca en el río Bogotá.

Aunque el operador del relleno “Centro de Gerenciamiento Residual S.A” reconoce las deficiencias en la planta de tratamiento insiste en que los arreglos los debe hacer el Distrito y que se trabaja en un plan para encontrar soluciones

Se ha advertido que “al río Bogotá se siguen vertiendo líquidos cargados con metales pesados como cinc (19 %), cianuro (15 %), cromo (14 %), bario (12 %), mercurio (11 %) y plomo (10 %), entre otros elementos, como sulfuros, cobre y arsénico, que son altamente contaminantes. El informe agrega que actualmente no se ha realizado ni el reforzamiento estructural ni la optimización de la planta, obras que son urgentes”.

Esperamos que haya una pronta decisión del tribunal der arbitramento que debe determinar finalmente a que entidad le corresponde optimizar la planta de tratamiento de lixiviados que podría costar unos $40.000 millones. Por ahora, la Uaesp realizará un reforzamiento estructural y una optimización en la PTL, obras previstas para julio de 2017, por un valor cercano a los $2.600 millones.

Manejo de escombros: Otro de los problemas que debe ser solucionado de inmediato es el relacionado con la utilización de las escombreras autorizadas por el Distrito, ya que se ha denunciado que el operador está depositando los escombros en zonas que no están autorizadas.

Tras un Estudio de Impacto Ambiental no se evidencia el permiso para la disposición de escombros ni mixtos al interior del relleno. Sin embargo el Operador desde hace varios meses viene depositando escombros en un área que no cuenta con la licencia ambiental requerida y no en las escombreras que se encuentran autorizadas por las entidades ambientales competentes.

La CAR envió un escrito al alcalde Peñalosa el pasado mes de abril en el que le advierte la situación y la necesidad de implementar un plan de contingencia inmediato para el manejo de los escombros mezclados con basuras por la gran amenaza que esto representa, incluyendo la posibilidad de un derrumbe del relleno.

Manejo de daños ambientales: Para proteger a la comunidad y mitigar el impacto ambiental producto de la operación del relleno Doña Juana se debían sembrar 10.000 árboles pero según la Personería solo plantó 17 a diciembre de 2016. No obstante, tras la visita de la personería, en las últimas semanas sembraron 200 más.

El listado de presuntas irregularidades detectadas por la Personería incluyen, además, el incumplimiento de las normas de calidad, no construir las chimeneas necesarias y desbordar los límites establecidos en la ley para no afectar a los habitantes del sector.

Otro factor de preocupación, de acuerdo con la restricción ambiental, es que el relleno debería estar como mínimo a mil metros de grupos poblacionales. Pero en este caso está a uno cuantos pasos, especialmente de El Mochuelo Alto y Bajo.

Por otra parte, en el contrato está estipulado que el concesionario debe cubrir el 90% de las basuras que han sido dispuestas en el relleno, pero ese indicativo, según la Personería,  no se está cumpliendo desde julio de 2014. Los vecinos del sector denunciaron que el contratista espera hasta tener toneladas regadas para realizar esa labor. Esta práctica aumentan los malos olores, así como la proliferación de moscas y roedores.

Desde el distrito deberían pronunciarse a la mayor brevedad e informar qué medidas van a tomar para resolver esta situación, y adoptar las medidas correctivas para proteger a las familias que viven en los barrios aledaños que sufren por el  relleno sanitario de Doña Juana ya que le quedan 5 años de operación y, si es necesario, su reubicación.

Abogada colombiana. Estudió en el Colegio Hijas de Cristo Rey de la ciudad de Bogotá y, posteriormente estudió Jurisprudencia en la Universidad del Rosario.

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