TODOS LOS MUERTOS IMPORTAN

Opinión Por

Colombia es el segundo país con mayor desigualdad del continente, superado únicamente por Haití – para algunos eso ya es motivo suficiente para celebrar y sentirnos orgullosos, como si estar mejor que Haití no fuera el mínimo – y por lo mismo, cuando en 2010 tembló en el país caribeño no faltaron quienes quisieron irse ayudar a los damnificados, como si acá en Colombia no existiera Chocó.

Como lo he dicho en este mismo espacio lo que pasa en Venezuela es muy grave, la situación a la que se enfrenta la democracia y los derechos humanos es muy delicada, y la situación colombiana no se compara, pero si creo que estamos siendo indiferentes con los muertos colombianos. Querido lector: si a usted le duelen y preocupan las muertes en Venezuela, pero no siente lo mismo lo que pasa en nuestro país entonces usted está siendo manipulado por los medios de comunicación.

¿Será que los jóvenes muertos en las protestas en Venezuela son más importantes que los líderes sociales muertos en nuestro país?

Si bien es cierto que el acuerdo con las FARC se traduce en la posibilidad de cómo sociedad dejemos atrás el conflicto armado, los líderes sociales en las regiones siguen enfrentándose a un panorama muy duro. Las bajas en combate de ambos lados demuestran que el proceso tiene más cosas buenas que malas, porque se empiezan a salvar muchas vidas de soldados y de guerrilleros, ambos  bandos igual de colombianos,  pero a quienes deciden defender los derechos humanos los siguen callando a la fuerza en las regiones.

El presidente Santos ha estado concentrado hasta el año pasado en vender dentro y fuera del país los beneficios del proceso de paz, después de la firma del nuevo acuerdo, se ha concentrado en decirnos que somos un nuevo país. Parece que tenemos un presidente enceguecido por la euforia, incapaz de reconocer la gravedad de los homicidios de líderes sociales en todo el país, como si tuviera miedo de reconocer que son asesinatos sistemáticos.

Durante el 2016 se registrados 80 casos en líderes sociales asesinados, y en lo que va del 2017 van 38, en ninguno de estos casos se ha podido establecer quienes son los responsables. Parece que como son casos no mediáticos, sin los titulares en primera plana, por lo que parece que la impunidad será generalizada, de suerte que en 9 de cada 10 casos las autoridades son incapaces de establecer la autoría.

Ese mismo gobierno enceguecido, es incapaz de reconocer que estamos frente a brotes de paramilitarismo; en 1 de cada 3 municipios existen grupos paramilitares, que se presentan como tal ante la comunidad.

Soy el primero en reconocer que Juan Manuel Santos se jugo todo su capital político por la posibilidad de conseguir una salida negociada al conflicto, ese reconocimiento le valdrá mi reconocimiento de por vida, pero de momento creo que está siendo indiferente.

Llevamos muchos años en guerra, por lo que es normal que ante quienes critican radicalmente el proceso con la amenaza de retrotraer el acuerdo, queramos presentar realidades idílicas, pero si le damos la espalda a esos líderes sociales en las regiones, quienes defendemos la paz seremos culpables de eso que tanto critican los opositores al proceso: de querer construir una Colombia en paz sólo con la guerrilla y no con los colombianos.

Como un millennial estoy convencido que hemos contagiado a toda la sociedad de un activismo en redes sociales que es incapaz de traducirse en la acción. Claro que las redes sociales se convirtieron en una herramienta de comunicación invaluable, en el que somos las personas quienes podemos posesionar temas frente a la opinión pública con o sin ayuda de los grandes medios de comunicación. Dicho eso, creo que ahora nos hemos convencido que ahora siendo tendencia en twitter estamos haciendo más que saliendo a la calle y movilizándonos. Nunca será lo mismo mencionar al ministro del interior, o al director de la Unidad Nacional de Protección en un trino, que pasar un derecho de petición, de la misma forma que no tiene el mismo impacto ser tendencia con un hasta que llenar la plaza de bolívar.

Por otro lado, no sólo son los paramilitares los que están matando a esos líderes sociales, el ELN quiere mostrarse fuerte en la mesa de negociaciones y a intensificado su accionar militar después de muchos años de que ese no fuera su norte. Mi lectura de la reunión entra las FARC y el ELN en la siguiente: las FARC que han estado en muchas regiones empezando a pedir perdón, y también empezando a  buscar los votos, han visto una respuesta negativa de la gente frente a ellos, en parte porque la gente sigue sin estar lista para verlos como civiles, pero también porque la gente está sintiendo el accionar del ELN y reprocha no siente la paz que tanto le hemos prometido.

Las tareas son dos: la primera es acompañar, visibilizar y movilizar a la sociedad para que no sea indiferente frente a las muerte de tantos colombianos; la segunda, es exigirle al estado que cumpla con su misión de proteger a todos bien sea de las bacrim, del nuevo paramilitarismo, o del ELN.

 

Ñapa…la revocatoria de Peñalosa me sigue pareciendo una pésima idea, que se mueve por intereses políticos de quienes simplemente creen en un modelo diferente de ciudad, que aunque igual de válido no ganó en las urnas, pero que el CNE se presté para cambiar las reglas de juego me parecería una falta de respeto.

Abogado de la Universidad del Rosario con estudios en Teorías Contemporáneas de la Justicia de la Universidad de Harvard. Ha trabajado asesorando a la empresa privada y también en campañas políticas. Desde 2015 ha estado vinculado a la Dirección Nacional Liberal del Partido Liberal Colombiano.

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