Un ministerio para la Ciencia

Opinión Por

Para nadie es un secreto que Colombia a estado divorciada del desarrollo científico y tecnología, donde los grandes logros científicos que hemos alcanzado son el resultado de la perseverancia y dedicación de un grupo de científicos que por puro amor a la ciencia y al conocimiento han dedicado sus vidas al saber, y no como consecuencia del apoyo privado o gubernamental, dado que Colombia carece de una política pública orientada al desarrollo de la ciencia. Estos son los casos del profesor Rodolfo Llinas, Manuel Elkin Patarroyo, Martha C. Gómez, Jorge Reynolds, Adriana Ocampo Uria, entre otros muchos científicos.

No es una casualidad que un grupo relevante o significativo de los mejores científicos colombianos se encuentren desarrollando sus investigaciones en el extranjero, pues es carente o casi inexiste el apoyo a la ciencia y tecnología en Colombia.

Y es que el problema para desarrollar la ciencia en Colombia es consecuencia de una conjunción simultanea de un cúmulo de variables que vuelven casi imposible su desarrollo. La más conocida es la falta de recursos destinados a la investigación y desarrollo que son apenas el 0.2% del PIB, pero no es la única causa, también está la inestabilidad administrativa de Colciencias que en los últimos 10 años a tenido 9 directores diferentes y posiblemente veamos su décimo director el 7 de agosto; también esta la descentralización de los recursos destinados a la investigación en un sin número de entidades y por último el problema del uso idóneo de los recursos de las regalías que en algunos departamentos se las han gastado en grandes elefantes blancos.

Es bajo este panorama que hace un tiempo se ha debatido la necesidad de centralizar los esfuerzos y la política publica de ciencia y tecnología en un ministerio que le de orden y norte claro, propuesta que el hoy senador Iván Darío Agudelo a impulsado y promovido, primero en la Cámara de Representantes como representante a la cámara de Antioquia donde logró la aprobación en dos debates del proyecto de ley que busca crear el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y ahora desde el senado donde se busca su aprobación para volver una realidad el Ministerio de la Ciencia.

Y es que la propuesta del senador Agudelo deberá ser debatida por esa cámara en la actual legislatura, y esperamos que el resto de los senadores estén a la altura del debate para poder crear esta nueva institución que cobije a la ciencia y rompa el divorcio de Colombia con la investigación.

La construcción del Ministerio de la Ciencia no solucionara los problemas de forma inmediata, pero dará los cimientos para trazar una política publica clara y coherente con las necesidades de la academia y la industria colombiana, el nuevo ministerio eliminará la inestabilidad administrativa que padece Colciencias, centralizará los recursos dispersos y generará un mecanismo de vigilancia y fiscalización de los recursos de la ciencia (en especial los de las regalías), solucionando varias de las trabas que existen hoy en día.

Otra virtud del Ministerio de la Ciencia es tener la representación en el consejo de ministros y por ende poder obtener mas recursos para este sector en el diseño del Presupuesto General de la Nación, al poder debatirle al ministro de hacienda en las reuniones ministeriales las decisiones presupuestales y no solo estar sometido a los caprichos del tesoro nacional, donde los recursos sean el rubro restante de los demás sectores.

El ministerio por si solo abre la oportunidad para obtener recursos y construir una política publica clara sobre el rol de la ciencia, la investigación y la innovación en Colombia, pero requiere ser concretado una vez esta nueva institución sea aprobada en el Senado.

Para concretar la política pública de ciencia y tecnología se requiere un nuevo CONPES para este sector porque el CONPES 3934 está desactualizado y fuera de la realidad del sector y estará más obsoleto una vez se cree el nuevo ministerio, también se deberá construir un plan decenal o de mediano plazo que de un norte claro al desarrollo científico-técnico colombiano y de esta forma asignar eficientemente los recursos de la ciencia a medida que estos crezcan.

Es necesario el ministerio de la ciencia para poder organizar y centralizar la política de innovación y sacar a Colombia del letargo que se encentra. Lo anterior nos permitirá llegar finalmente al siglo XXI, por medio de una política coherente y organizada que será la tarea una vez se construya el nuevo ministerio, pues cabe recordar que Colombia es de los pocos países que no cuentan con una agencia espacial entre otras agencias e instituciones necesarias.

Solo falta decir que el debate que empezó la semana pasada con la audiencia publica en el Congreso de la República en la que participaron Colciencias, Asaciones científicas, Universidades, investigadores y la ANDI. Debería ser replicado en los distintos espacios académicos e investigativos a los largo y ancho de Colombia para poder robustecer la nueva institución que regirá la vida intelectual colombiana.

Es necesario extenderle una invitación a las universidades, a los académicos, a los investigadores, científicos y en general a todos los colombianos que se tomen como propia la discusión y vayan al congreso a debatir, a retroalimentar el proyecto de ley que creará el nuevo ministerio, porque es ahora que tenemos la oportunidad de sacar un ente rector de la ciencia cercano al investigador, cercano al científico y cercano a las necesidades de Colombia para poder investigar y construir las respuestas y soluciones que necesitamos.

Economista y Magíster en Economía de la Universidad Externado de Colombia. Docente de la Universidad Externado, Ex-analista de deuda del Ministerio de Hacienda. Asesor y consultor en modelación macroeconómica.

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