Viaje a la Colombia profunda

Opinión Por

Muchos años de amistad política me unen a Alberto Rodríguez, director de CETEC (Corporación para Estudios Interdisciplinarios y Asesoría Técnica) en el Valle del Cauca. Recuerdo que compartimos esta amistad con ese ser inolvidable para nosotros, como lo fue Jaime Garzón. Las circunstancias de identificación social se dieron para que yo forme parte de su junta directiva. Esta Corporación Cetec es un valioso esfuerzo de ayuda a las golpeadas familias campesinas que solas han tenido que hacer frente a los inmisericordes desafíos del modelo de producción capitalista y monocultivista de la caña de azúcar en el Valle del Cauca.  

En esta dinámica de trabajo social fuimos invitados por el ingeniero de la Universidad Nacional de Colombia, Carlos Acevedo, en representación de “El Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali”, a conocer y articular esfuerzos conjuntos en tres proyectos ubicados en la Colombia Profunda, situados en las estribaciones de la cordillera Occidental, en el departamento del Cauca.

Nos citamos muy temprano y salimos de Cali, rumbo a Jamundí, continuando hacia el sur, hacia el corregimiento de Robles, anteriormente conocido como Yarumal y que cambió su nombre en reconocimiento al primer senador negro llamado Luis Antonio Robles. Ascendimos, hacia la cordillera, por carretera destapada y arribamos al caserío Los Robles, donde nos esperaban un grupo de mujeres cabeza de familia, que conforman la llamada “Asociación de mujeres cultivando sueños”, campesinas de procedencia indígena, quienes crearon esta asociación de proyectos productivos como una forma de resistencia al conflicto armado. No han contado con la ayuda que exigen estos esfuerzos significativos de mujeres, pero ellas persisten en su voluntad de constituir huertas colectivas, proyectos de cría de pollos y gallinas y otros. En este campo, CETEC tiene buenas experiencias que transmitiremos con gusto. Se necesita la ayuda presupuestal del Estado, como capital semilla, para hacer realidad estos proyectos.

Seguimos ascendiendo hacia las alturas de la cordillera, arribando al Campamento de La Elvira, donde está ubicada la zona de recepción de las antiguas Farc. Allí ellas hicieron dejación de las armas, es decir, el frente guerrillero que operaba en estas montañas. En este lugar, encontramos a los excombatientes que constituyeron la “Cooperativa Ecomun, La Esperanza del pueblo”, como cultivadores de café en las fincas Filo Bonito y Alsacia. Ellos siguen esperando los recursos que les ofrecieron y que aún no llegan. Cuentan con una planta procesadora de café que transforma   el café pergamino: en café molido y tostado en grano. Su aspiración es convertirse en exportadora, y en este sentido han establecido relación comercial con una compradora de café italiana que dará un sobre precio de $50. 000.oo por kilo para ayudar y estimular a los cultivadores excombatientes. Su meta es llegar a 375.000 arboles de café en los próximos tres años. Esto se plantea como una oportunidad real de vida y trabajo para los desmovilizados que ha logrado detener la diáspora y evitar en esta forma que vuelvan a enguerrillarse otra vez. El presidente de la cooperativa es un excombatiente que le está poniendo todo su corazón y empeño para que esta cooperativa salga adelante. Su nombre es Norbey Rodríguez y nos enseñó el café “La Esperanza” que están empacado y comercializado en excelente presentación y calidad. Tiene un sello de café de origen campesino y social. El empaque tiene este título: “Un tinto para la paz” y esta leyenda: “Las montañas del norte del Cauca durante muchos años escenario del duro conflicto colombiano, ahora se convirtieron en territorio de paz. Comunidades rurales se unieron para producir este delicioso café que transmite la tranquilidad, la diversidad y la amabilidad de nuestras tierras. El fin del conflicto permitió la creación de un aroma nuevo, el de la reconciliación, y tú, donde quieras que te encuentres, puedes disfrutar de su sabor exclusivo y compartir un tinto por la paz”.

Estos son los esfuerzos de Paz que deben ayudar, tanto el gobierno del presidente Duque como la Comunidad Internacional. Los avances que se han logrado hacer por la paz y la reconciliación no podemos permitir que se echen para atrás. Este es un excelente ejemplo de reinserción pacífica a la sociedad.

Para cerrar este prodigioso y esperanzador viaje por la Colombia profunda, arribamos al sector de la Alsacia, para realizar la reunión con la “Empresa Comunitaria Brisas del río Agua Blanca, Ecobra”. Esta es una comunidad afro que fue desplazada por el embalse de la Salvajina en los años de 1993 y se establecieron en este lugar por resolución del Incora, en ese tiempo. Les fue concedida a esa comunidad una finca de 1.100 hectáreas. Se dedican al cultivo colectivo del café y otras 500 hectáreas están dedicadas a terreno selvático donde cuidan y protegen los nacederos de agua y la conservación de los bosques. Requieren como todas estas comunidades de la Colombia Profunda la presencia del Estado colombiano en todas sus manifestaciones para seguir construyendo una Colombia en Paz, justicia social y ecológica como lo demandan las generaciones futuras.

NOTA: Al cerrar mi visita a los departamentos del Valle del Cauca y Cauca, deseo manifestar mis sinceros agradecimientos a Alberto Rodríguez y su señora Laurita Vítale, directivos de Cetec, excelentes amigos. A los miembros de la “Cofradía del bolero”, amigos Raúl Tenorio, los hermanos Moreno: Edgar, Javier y Rubén Darío. A los médicos Álvaro Ishibashi, Nelson López y su señora Olga. Recuerdo especial para Francisco Javier Restrepo, nuestro querido amigo “Tomate” por los obsequios de esa música incunable que me entregó.

Esta es la Colombia, buena, trabajadora, amable, con quienes estamos construyendo el Nuevo Proyecto de Nación: Ético, solidario, justo y además respetuoso con la madre naturaleza.

Vicepresidente del Comité Permanente de defensa de los DD.HH. Fue Embajador de Colombia en Europa. Trabajó en el Programa de Paz de la Universidad Pedagógica de Colombia, y es un reconocido defensor de Derechos Humanos.

1 Comment

  1. Me encantó como siempre este artículo Alonso, muy conmovedor todo lo que la gente está haciendo para salir adelante, en el posconflicto. Confiemos en que les llegue el merecido apoyo por parte del Estado. Un abrazo

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