Cristo José y la lucha por la paz

Análisis Por

Todo el mundo está contento por el regreso de Cristo José. Contra este niño, contra sus familiares y habitantes de la región, se cometió una gran villanía por parte de criminales cuya identidad tal vez no sabremos nunca. Fue la repetición de una desgracia que con mucha frecuencia ocurre en el país como causa directa de la subversión, del crimen organizado financiado especialmente por el narcotráfico y de la delincuencia común fomentada por las malas costumbres, los vicios, la ignorancia y el desamparo social.

Ha dolido a todos el secuestro de Cristo José y su nombre ya es un símbolo por la protección de los niños, porque se respete su frágil condición y su inocencia, para que nunca más vuelvan a ocurrir desgracias semejantes. Es un cometido de enorme responsabilidad que impone una celosa protección de familiares y maestros, enorme diligencia en las autoridades y un propósito enorme del cual no puede ser ajena la comunidad.

Pero habrá delitos de tan deleznable categoría y peores, mientras existan crímenes y delincuentes. Y seguirá aumentado la delincuencia si no nos ocupamos a conciencia de los niños y niñas y de la juventud, en buena parte abandonados a la ingrata suerte de los marginados, de los pobres y de los que sufren despiadada miseria, que son muchos.

Es muy difícil, ciertamente, porque hay guerrilla, carteles ilegales, bandas de forajidos sin educación ni escrúpulos, los clanes delincuenciales y diferentes expresiones criminales dedicadas al pillaje. La fuerza pública no da abasto para contenerlos, reducirlos y castigarlos. La impunidad contribuye al desbordamiento criminal.

Tal estado de cosas ilegales no es posible acabarlo de un momento a otro. Se debe trabajar en diferentes frentes, el económico para atender los distintos requerimientos, el social, el represivo, el de la justicia, entre varios. Ola Política parte de la base de la consagración de las fuerzas armadas y de la dedicación y probidad de fiscales y jueces. Pero a Colombia le cogió lo tarde y hay que utilizar una estrategia gradual, ir minando la fuerza de los facinerosos y ganar las diferentes guerras paso a paso, con esfuerzos y sacrificios. La sociedad no puede seguir sacándole el bulto a su responsabilidad en la lucha contra la ilegalidad.

En las informaciones sobre el lamentable secuestro de Cristo José se ha mencionado al Eln. Ellos respondieron que no estuvieron metidos en eso y otros grupos también lo han negado. Nadie quiere estar metido en ello dada la enorme indignación del pueblo. Pero la mención de la guerrilla da base para volver a insistir en la necesidad de que se ponga fin al alzamiento armado. Ya se comenzó con las Farc y hay que terminar con éxito dicho proceso. Y hacerlo sin dilaciones con los denominados elenos.

El caso de Cristo José debe servir para que el Estado, el gobierno, el Congreso, los partidos políticos, el empresariado, los trabajadores, el campesinado y la juventud, se impongan el deber que lograr lo que genéricamente  se denomina la paz. Recuérdese que según el artículo 22 de la C.N., la paz es un derecho y un deber. Importante es seguir trabajando en ello con mayor consagración.

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