El Ministro de Defensa contra las cuerdas

Análisis Por

El Ministro de Defensa, Guillermo Botero, se encuentra contra las cuerdas por la forma como trató el caso de la muerte del exguerrillero Dimar Torres, en Convención, Norte de Santander.

Al principio la versión del ministro daba cuenta de un “accidente”, incluso afirmando que al parecer Torres intentó guitarle su arma a un militar, lo que terminó en la muerte “accidental” del excombatiente. Pero todo cambió, cuando se publicó un video del cuerpo de Torres, donde se notaba que no solo no fue un disparo, sino además tendría signos de tortura e incluso castración en esa primera versión que luego fue desmentida por la Fiscalía, que asegura que sí hay pruebas de que fue un asesinato, pero no castración, pues fue una esquirla la que afectó sus órganos genitales.

Las pruebas indicarían, además, que el cuerpo llevado a una instalación militar, estaba semidesnudo, y aparentemente los militares estaban intentando ocultarlo, versiones que tendrán que ser probadas por la investigación.

Pero el ministro que no solo ha tenido que salir a cambiar su versión, ha cometido dos errores adicionales, el primero, decir en Caracol Radio que: “Si hubo un homicidio, ha tenido que haber una motivación”, lo que de inmediato generó el rechazo de varios líderes políticos que interpretan estas palabras como una justificación inaceptable de los hechos, y segundo, desautorizar al General Villegas, comandante de la Fuerza de Tarea Vulcano, que hace presencia en la zona, y quien pidió perdón a los pobladores por lo ocurrido, incluso, corren rumores de que el ministro Botero, además de desautorizarlo en esas disculpas en medios, está buscando darle de baja.

¿La inexperiencia del ministro en temas militares juega en su contra?, ¿El ministro realmente buscó encubrir los hechos?, ¿Debe renunciar?

Esas son las preguntas del millón que tendrán que resolverse ahora en el Congreso, donde con 23 firmas se presentó en la Cámara de Representantes una moción de censura contra Botero, por lo que muchos congresistas consideran una conducta inaceptable de un caso que el ministro ha querido evitar que se catalogue como crimen de Estado.

La gravedad de los hechos, negar las únicas disculpas dadas por el General al mando, en un caso que (como lo indicó la fiscalía luego de la necropsia y resultados de la trayectoria balística hablan de un homicidio), parece simplemente increíble.

Lo que está en juego es la reputación de las Fuerzas Armadas luego de la firma del Acuerdo de paz con las FARC, y descubrir cómo ocurrieron los hechos, y que fue realmente lo que llevó al presunto asesinato de Torres, son fundamentales en un país que intenta retirar las etiquetas de la violencia.

El ministro Botero por ahora no manifiesta intenciones de retirarse, y aunque el presidente no se ha manifestado al respecto, el saliente secretario general de la Presidencia, Jorge Mario Eastman, afirma que todo es una “acusación burda”.

Probablemente, en lugar de rechazar las versiones de un posible crimen de Estado, el ministro debió esperar a la Fiscalía General, y por respeto a los familiares de la víctima, apoyarse en los hechos, con un dialogo claro con el propio comandante de Ejército en la zona.

El último ministro cuya moción de censura afectó seriamente su labor, fue Alberto Carrasquilla de Hacienda, por el escándalo de los bonos de agua, ¿Sobrevivirá Botero en su cargo luego de tan terrible manejo de un caso de altísima gravedad?

 

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